Si eres programador con algo de experiencia, lo sabes…
El punto y coma que falta es el error que todo el mundo cita, pero es de los más fáciles: el compilador lo señala al momento. Los errores que de verdad cuestan son los de lógica, que compilan sin protestar y hacen otra cosa de la que creías.
Una parodia del poema 15 de Pablo Neruda, «Me gustas cuando callas porque estás como ausente», dedicada al jefe de proyecto que interrumpe cada media hora para preguntar cómo va todo.
Ese código que lleva años funcionando, que nadie se atreve a tocar y que acabas defendiendo como a un viejo amigo, aunque sepas que algún día habrá que reescribirlo.
Cuando una función se ha llenado de parches, a veces es más rápido y más seguro reescribirla desde cero, ahora que ya entiendes bien el problema, que seguir arreglándola.
Una felicitación por el Día del Programador, que se celebra el día 256 del año: el 13 de septiembre, o el 12 en los años bisiestos. Se eligió el 256 porque es la cantidad de valores que caben en un byte, y 11111111 es 255, el mayor número que se puede escribir con ocho bits.