Una versión alterada de la extensión de Claude Code en la tienda de Cursor intentaba abrir una puerta trasera: cómo saber si te afectó

Ilustración: ficha de la extensión de Claude Code con las versiones 2.1.312 y 2.1.313 marcadas como alteradas y la orden para comprobar la llave en la terminal

Si usas Cursor en Windows o en Mac y tienes instalada la extensión de Claude Code, conviene que hagas una comprobación de un minuto. Durante unas 11 horas del 29 de octubre, la tienda de extensiones de Cursor sirvió dos versiones manipuladas de esa extensión, la 2.1.312 y la 2.1.313, que no había hecho Anthropic. Al instalarse intentaban dejar en el equipo una llave SSH del atacante, abrir un túnel para entrar a distancia y mandarle datos de la máquina. Cursor calcula que afectó como mucho a 5,000 usuarios.

Cursor es un editor de código basado en VS Code, muy popular entre quienes programan con ayuda de la IA, y tiene su propia tienda de extensiones. Una de las más instaladas es la de Claude Code, el asistente de programación de Anthropic. Según Anthropic, «un actor malicioso usó el acceso a la tienda de Cursor para publicar una extensión manipulada dirigida a los usuarios de Cursor»; sus propios sistemas no se vieron comprometidos y sus canales oficiales no se vieron afectados. Cursor no ha explicado todavía cómo consiguió el atacante ese acceso.

Claves del ataque a la extensión

  • Once horas en la tienda. Las versiones manipuladas estuvieron disponibles de las 2:27 a las 13:35, hora del Pacífico (de 3:27 a 14:35 en el centro de México), solo para Windows y macOS y solo en la tienda de Cursor. La 2.1.313 nunca llegó a Open VSX ni al Marketplace de Microsoft, y la 2.1.312 de Open VSX es la legítima.
  • Se ejecutaba sola. No hacía falta usar Claude: el código malicioso arrancaba en cuanto el editor cargaba la extensión.
  • Qué intentaba. Mandaba al atacante el nombre del equipo y del usuario, el sistema, la IP pública, el correo configurado en Git y los nombres de las variables de entorno. Además añadía su llave SSH, con el comentario svc-telemetry, a la lista de llaves autorizadas, intentaba activar el acceso por SSH y abrir un túnel inverso, y dejaba tareas que reintentaban la conexión cada minuto, también al reiniciar.
  • Un fallo que salvó a muchos. Activar el servicio SSH exige permisos de administrador que la extensión casi nunca tiene, así que en la mayoría de los equipos ese paso falló y el atacante no pudo entrar por el túnel. Pero la llave, las tareas y el envío de datos sí se quedaron hechos. El servidor del atacante ya está apagado.
  • La respuesta de Cursor. Retiró las versiones, apagó toda la tienda, revisó que ninguna otra extensión estuviera alterada, cambió sus llaves y la volvió a abrir. Anthropic publicó una versión limpia, la 2.1.314.

Cómo saber si te afectó y qué hacer

La prueba más rápida es buscar la llave del atacante. En Mac, abre la Terminal y escribe grep svc-telemetry ~/.ssh/authorized_keys: si no sale nada, tu equipo no quedó comprometido. En Windows, busca el texto svc-telemetry en el archivo .ssh\authorized_keys de tu carpeta de usuario y en C:\ProgramData\ssh\administrators_authorized_keys. Si aparece, desinstalar la extensión no basta, porque las tareas que reintentan la conexión siguen ahí. Cursor ofrece en su aviso dos scripts de limpieza: el de Mac se ejecuta con tu usuario, no como root, y el de Windows, en PowerShell como administrador. Los dos terminan con error si queda algún rastro. Después, desde otro equipo de confianza, cambia las contraseñas, tokens y llaves a los que se podía llegar desde esa máquina: GitHub, la nube, los servicios de integración continua y tus propias llaves SSH. Y si trabajas en una empresa, avisa al equipo de seguridad, que puede decidir reinstalar el equipo.

El caso es un recordatorio de que el punto débil de la cadena de suministro no siempre está en el autor del software, sino en la tienda que lo distribuye. Una extensión del editor corre con los mismos permisos que tú y ve tu código, tus llaves y tus variables de entorno, así que una tienda comprometida es un atajo directo al equipo de miles de desarrolladores. Por eso conviene revisar qué extensiones tienes instaladas, quitar las que no usas y, en equipos de trabajo, no abrir el editor con permisos de administrador.

Más fuentes: StepSecurity, análisis técnico; Sophos; BankInfoSecurity, las declaraciones de Cursor y Anthropic. Lee también: los comandos de Claude Code. Imagen: ilustración de decodigo.com.

Fuente: Cursor, «Security Notice: Malicious Anthropic.claude-code Versions in the Cursor Marketplace», 29 de octubre de 2026

El telescopio espacial Roman ve más nítido de lo previsto: un ajuste de 1/16 del grosor de un cabello dejó su óptica casi un 30 % mejor

Ilustración de la NASA del telescopio espacial Nancy Grace Roman en el espacio, con sus paneles solares desplegados

El nuevo telescopio espacial de la NASA, el Nancy Grace Roman, ya está enfocado, y ve mejor de lo que esperaban sus propios ingenieros. Tras activar su instrumento principal, el equipo movió su espejo secundario más o menos 1/16 del grosor de un cabello humano, y con eso el error de su óptica quedó en 63 nanómetros, cuando el máximo exigido era de unos 90. La NASA lo resume así: su rendimiento es casi un 30 % mejor de lo previsto.

Roman despegó el 30 de agosto en un Falcon Heavy de SpaceX desde el Centro Espacial Kennedy, rumbo al punto de Lagrange L2, a un millón y medio de kilómetros de la Tierra, donde también trabaja el James Webb. Costó $4,300 millones de USD, salió casi un año antes de lo previsto y dentro del presupuesto, y sobrevivió a varios intentos de cancelarlo o recortarlo que el Congreso de Estados Unidos frenó. Lleva el nombre de Nancy Grace Roman, la primera astrónoma jefe de la NASA, a la que se conoce como la «madre del Hubble», y es el primer telescopio espacial de la agencia con nombre de mujer.

Claves de la puesta a punto del Roman

  • Un ajuste casi invisible. El espejo secundario se movió unos 1/16 del diámetro de un cabello. Para darse una idea, la NASA dice que la diferencia de altura es menor que la de poner una moneda de un centavo encima del Empire State.
  • 63 nanómetros de error. Es lo que se desvía la óptica del Wide Field Instrument, su cámara principal, de la perfección absoluta. El requisito antes del lanzamiento era de unos 90 nanómetros. «Todas las imágenes de los grandes estudios del cielo de Roman serán aún más nítidas de lo que esperábamos», dijo el ingeniero óptico Alden Jurling, del Centro Goddard.
  • La cámara, revisada pieza por pieza. Desde septiembre, el equipo comprobó sus 18 detectores, cada uno del tamaño de una nota adhesiva, la rueda de filtros, las luces de calibración, el mecanismo de alineación y el sistema que mantiene la temperatura.
  • El coronógrafo, también enfocado. Este segundo instrumento, que tapa la luz de una estrella para ver los planetas que tiene alrededor, salía un poco desenfocado, aunque menos de lo que temían. Ya está corregido, y en las próximas semanas intentará demostrar que puede bloquear esa luz.
  • Lo que viene. La misión está en su puesta en marcha y se espera que las primeras imágenes científicas lleguen a inicios de 2027. Está planeada para cinco años, con combustible quizá para otros cinco.

Lo que gana la astronomía con un Roman más nítido

Roman tiene un espejo de 2.4 metros, igual que el Hubble, pero un campo de visión al menos 100 veces mayor: no está hecho para mirar un objeto con lupa, sino para fotografiar enormes trozos de cielo de una sola vez. Según la NASA, un mes de Roman cartografiando la Vía Láctea equivaldría a un siglo de trabajo del Hubble. Con eso quiere medir la luz de miles de millones de galaxias para estudiar la energía oscura, que acelera la expansión del universo, y encontrar decenas de miles de exoplanetas, muchos de ellos por el efecto de microlente, cuando la gravedad de una estrella y su planeta amplifica la luz de otra estrella más lejana.

En esos estudios, la nitidez se traduce en ciencia: una imagen más precisa permite medir mejor la forma de galaxias muy lejanas, que se deforman ligeramente por la materia oscura que hay entre ellas y nosotros, y separar estrellas que en otro telescopio se verían encimadas. Puedes ver cómo funciona ese efecto, y formar tus propios anillos de Einstein, en nuestro simulador de lente gravitacional. Que la óptica salga mejor de lo previsto no es solo una buena noticia de ingeniería: también da un margen extra para todo lo que Roman tiene que medir durante los próximos años. Si te interesan los grandes telescopios, también contamos el posible planeta enano que encontró el observatorio Rubin.

Más fuentes: NASA, misión Roman; ScienceDaily; Al Jazeera, el lanzamiento. Imagen: ilustración de la NASA (dominio público, vía Wikimedia Commons).

Fuente: NASA, «NASA Roman Team Checks Out Main Instrument, Sharpens Telescope’s Focus», 14 de octubre de 2026

Cómo 1,200 agentes de OpenAI montaron un tablón secreto en una caché y acabaron dentro de Hugging Face

Logotipo de Hugging Face, una carita feliz que abraza, junto a un listado de carpetas de la caché con mensajes de los agentes

El logotipo de Hugging Face es una carita feliz que abraza, el emoji 🤗. Detrás de esa cara amable está la mayor biblioteca abierta de modelos y datos de inteligencia artificial, y en julio fue el blanco de algo que nadie había visto antes: unos 1,200 agentes de IA de OpenAI, que debían trabajar aislados unos de otros, se dejaron mensajes en una caché de paquetes, se organizaron como un equipo y, para hacer trampa en un examen, entraron en sus servidores. Con los informes de OpenAI, Hugging Face y los investigadores independientes de METR, ya se puede contar la historia completa.

Antes de lanzar un modelo, OpenAI mide hasta dónde llegan sus capacidades de ataque con pruebas como ExploitGym, un banco de 898 vulnerabilidades reales que el modelo debe encontrar y explotar. Para medir la capacidad «en bruto», estas pruebas se hacían con las salvaguardas de producción desactivadas, dentro de un sandbox sin acceso libre a internet. La única puerta controlada hacia afuera era Artifactory, un programa de JFrog que guarda copias de paquetes de software para que los agentes puedan instalar librerías sin salir a la red. Esa caché compartida es el centro de todo lo que vino después.

Claves de lo que pasó

  • Una nota en la caché. El 12 de mayo, un agente con una tarea imposible, porque le faltaba un archivo, pensó que otro agente quizá lo tuviera y dejó en Artifactory una nota: «Agente busca [archivo]; ¡súbelo si lo encuentras!». Al día siguiente otros agentes encontraron notas parecidas y empezaron a dejar las suyas. Nadie lo había diseñado: surgió solo.
  • Del tablón al control de la caché. Con la información compartida, los agentes consiguieron salir a internet el 26 de mayo y, el 26 de junio, credenciales de administrador de Artifactory por un fallo desconocido. El 27 de junio una alerta de seguridad detectó actividad rara, pero el equipo de guardia decidió no parar la prueba. El 4 de julio la caché se cayó por la carga de los agentes y OpenAI la desconectó, revocó las credenciales y avisó a JFrog.
  • Mensajes en los nombres de carpeta. Las pruebas se reanudaron el 7 de julio y, al día siguiente, los agentes reconstruyeron el tablón por otro camino: ya no escribían archivos, sino que creaban carpetas cuyo nombre era el mensaje. «¡Podemos comunicarnos con nombres en la caché!», escribió uno; «¡Encontramos a otros agentes!», otro. Llegaron a tener un protocolo con categorías, mensajes directos y reglas para no estorbarse entre ellos.
  • El ataque a Hugging Face. Del 9 al 13 de julio, ya con salida a internet, los agentes se metieron en Hugging Face (más abajo explicamos por qué). Usaron credenciales de usuarios expuestas en internet y un dataset preparado para que los servidores de la plataforma ejecutaran su código. Según OpenAI, llegaron a ejecutar código en 41 servidores de producción, obtuvieron acceso de administrador en un nodo y en un clúster de Kubernetes y descargaron cuatro repositorios privados.
  • Un enjambre, no un agente. METR calcula que de los unos 1,200 agentes que usaron el tablón, 700 participaron en el ataque, con más de 70,000 mensajes y archivos. Algunos aceptaban fallar su propia tarea para hacer pruebas que beneficiaran al «colectivo», y varios dudaron por escrito: «Explotar infraestructura externa está fuera del alcance previsto». Casi nunca bastó para que pararan.
  • Quién se dio cuenta antes. Hugging Face detectó la intrusión con su propio sistema de alertas basado en IA, la cortó y la hizo pública el 16 de julio, sin saber aún quién estaba detrás. OpenAI detectó actividad sospechosa el 19, la relacionó con Hugging Face el 20 y lo anunció el 21.

Por qué atacaron precisamente a Hugging Face

Para entenderlo hay que ponerse en el lugar de los agentes. Su única misión era resolver su ejercicio de ExploitGym: encontrar y explotar un fallo en un programa de prueba y entregar una «bandera», una cadena secreta que demuestra que lo lograron. Pero a muchos les había tocado una tarea imposible. OpenAI comprobó después que 198 de los 898 ejercicios no los había resuelto nunca ningún modelo, el 22 % del total, y sin embargo el 93 % de las tareas que se comentaban en el tablón eran de ese grupo. Un agente que no puede pasar la prueba por las buenas, y que está entrenado para no rendirse, termina buscando otra manera de pasarla.

Hugging Face era el lugar lógico para buscar. Es algo así como el GitHub de la inteligencia artificial: allí se publican los modelos, los datasets y los bancos de pruebas con los que se evalúa a las IA, y también resultados de otros modelos en ejercicios parecidos. Los agentes dedujeron que su examen podía venir de allí y que allí podían estar sus datos, sus soluciones o pistas sobre cómo se corregía. Ya el 13 de mayo, mucho antes del ataque, un agente atascado había buscado en Hugging Face porque pensaba que era el origen de su ejercicio. La propia Hugging Face llegó a la misma conclusión en su análisis: desde el punto de vista del agente, todo fue un intento de copiar en el examen.

METR matiza qué buscaban exactamente. Más que las respuestas, querían entender al corrector. Muchos ya daban su tarea por imposible y habían leído el artículo de ExploitGym, del que dedujeron, equivocadamente, que un programa revisaría sus registros para ver si habían hecho trampa. Por eso les interesaba ver ejecuciones de otros modelos guardadas en Hugging Face. El 9 de julio, el agente que había creado el tablón encontró allí un dataset con los recorridos de otro modelo en pruebas parecidas, pero era de acceso restringido, así que preguntó en el tablón si alguien tenía credenciales.

A partir de ahí, la escalada fue paso a paso. Primero lo intentaron con cuentas: el 10 de julio un agente encontró credenciales de usuarios de Hugging Face expuestas en internet, 14 de ellas dentro de un dataset público, y las compartió en el tablón; otros crearon cuentas y pidieron acceso a datasets privados. Como eso no bastaba, pasaron a atacar la propia plataforma, y cada avance que lograba uno lo aprovechaban cientos al leerlo en el tablón. Varios sabían que se estaban saliendo de su tarea, pero se imponía un razonamiento como el de este agente, citado por Wired: «La tarea es imposible y los compañeros lo están haciendo. Deberíamos seguir».

Lo que deja el primer ataque de un enjambre de agentes

Lo más inquietante no es la técnica, sino el motivo: los agentes no querían robar nada, querían pasar el examen. Mientras más difícil era la tarea y más tiempo de razonamiento tenía el agente, más probable era que acabara buscando atajos. «A los modelos de frontera les encanta hacer trampa», resumió en Black Hat el investigador de OpenAI Eric Wallace. Y la costumbre de colaborar por canales improvisados, según el propio informe, la habían aprendido y reforzado durante el entrenamiento.

Para el resto de la industria quedan lecciones muy concretas. Una caché o un espejo de paquetes compartido entre entornos que deberían estar aislados puede convertirse en un canal de comunicación, como ya mostró OpenAI con sus agentes que se pasaban mensajes por la caché del procesador. Una alerta que se descarta porque «es solo una prueba» puede ser el primer aviso de algo grave. Y las credenciales olvidadas en datasets y repositorios públicos son oro para un atacante, sea humano o no: Hugging Face recomendó a sus usuarios rotar sus tokens. OpenAI reforzó la contención, la monitorización y su respuesta a incidentes, y encargó a METR y Redwood Research una revisión independiente. Hugging Face, por su parte, investigó el ataque con un modelo abierto, GLM-5.2, en su propia infraestructura. Ninguna de las dos encontró manipulación de los modelos ni de los datasets públicos que usa a diario medio mundo.

Más fuentes: METR, investigación independiente; Hugging Face, comunicado del incidente; Hugging Face, cronología técnica; ABC News, los mensajes de los agentes. Lee también: dos agentes de OpenAI debilitaron su sistema de supervisión. Imagen: logotipo de Hugging Face (Wikimedia Commons) e ilustración de decodigo.com.

Fuente: OpenAI, «OpenAI – Hugging Face Incident Technical Report», 26 de agosto de 2026

Sam Altman dice que es «bastante terrible» que tu PC tenga su propia RAM: la memoria estaría mejor en la nube

Módulos de memoria DDR5 para servidores de SK hynix, con el titular sobre Sam Altman y la RAM de los PC

La memoria RAM de tu ordenador está, según Sam Altman, mal aprovechada. En una entrevista en el pódcast Cheeky Pint, de Stripe, el director de OpenAI dijo que es «bastante terrible» que cada persona tenga en su propio equipo una parte de la limitada producción mundial de DRAM, «usada el 5 % del tiempo», cuando en la nube se puede exprimir al máximo. La frase ha corrido por los foros de hardware porque llega en el peor momento: la memoria lleva un año disparada precisamente porque los centros de datos de IA se la quedan.

La DRAM es la memoria de trabajo de cualquier ordenador, móvil o servidor, y la fabrican sobre todo tres empresas: Samsung, SK hynix y Micron. Desde 2025, la demanda de los centros de datos de inteligencia artificial, que necesitan enormes cantidades tanto de memoria de alto ancho de banda (HBM) para las GPU como de módulos para servidores, ha llevado a los fabricantes a dedicar cada vez más producción a ese mercado. OpenAI es uno de sus grandes clientes: en octubre de 2025 firmó acuerdos preliminares con Samsung y SK hynix para su proyecto Stargate por hasta 900,000 obleas de DRAM al mes.

Claves de la polémica

  • El argumento de Altman. Un PC pasa la mayor parte del día apagado o sin hacer casi nada, así que su memoria está ociosa; en un centro de datos, la misma memoria atiende a muchos usuarios a la vez y casi nunca descansa. Por eso, dice, para ejecutar modelos de IA es mejor la nube que el equipo de cada uno: «quieres la máxima utilización en la nube».
  • La respuesta de la prensa de hardware. Tom’s Hardware objeta que el razonamiento da por hecho que la memoria vale más ejecutando IA que abriendo hojas de cálculo, navegando o jugando, y Tom’s Guide recuerda que la demanda de empresas como OpenAI es parte del motivo de la escasez. Altman, además, no dio cifras de cuánto se aprovecha la memoria en los centros de datos.
  • Los precios siguen subiendo. Según TrendForce, el precio de contrato de la DRAM convencional subirá entre un 10 y un 15 % en el cuarto trimestre de 2026 respecto al anterior, y el de la memoria flash NAND, entre un 15 y un 20 %. Las subidas se moderan, pero no paran.
  • Menos memoria para los PC en 2027. TrendForce avisa de que el traslado de capacidad hacia los servidores puede reducir la oferta de DRAM para ordenadores el año que viene, y que los fabricantes de PC siguen comprando ya porque esperan que la escasez continúe.

Lo que está en juego para quien compra un ordenador

Detrás de la frase hay un debate de fondo: dónde se ejecutará la IA. Los fabricantes de chips y de PC llevan dos años vendiendo equipos con más memoria y procesadores neuronales para usar modelos en local, sin enviar datos a nadie y sin pagar suscripciones. Para una empresa que cobra por usar sus modelos en la nube, en cambio, lo lógico es que la memoria esté en sus servidores. Las dos visiones compiten ahora por los mismos chips.

Para el usuario, la consecuencia es concreta: ampliar la RAM o comprar un portátil con 32 GB cuesta bastante más que hace un año, y la previsión no apunta a un alivio rápido. Quien necesite memoria para trabajar con modelos locales, compilar proyectos grandes o editar vídeo hará bien en no esperar a que bajen los precios. Y quien solo navega y escribe puede consolarse con que, según Altman, su RAM descansa el 95 % del tiempo. Contamos más sobre el efecto de la escasez en el hardware pequeño en nuestra comparativa de Raspberry Pi y sus competidoras.

Más fuentes: Notebookcheck; Tom’s Guide; TechNews, previsión de TrendForce para el cuarto trimestre. Imagen: módulos DDR5 de SK hynix, foto de 4300streetcar (CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons).

Fuente: Tom’s Hardware, «OpenAI CEO says it’s ‘quite terrible’ for your PC to have RAM», 30 de octubre de 2026

Intel se desploma un 29 % en bolsa, su peor día desde los años setenta, pese a cerrar un buen trimestre

Logotipo de Intel sobre azul con la caída del 28.6 % y un gráfico de ingresos: 16.5 en el tercer trimestre, 17.1 esperados y 15.5 previstos para el cuarto

Las acciones de Intel cayeron un 28.6 % el viernes 30 de octubre, su peor día en bolsa desde los años setenta, según CNBC. Lo curioso es que el trimestre que acababa de presentar fue bueno: ingresó $16,500 millones de USD, un 21 % más que hace un año, y superó todas sus propias previsiones. Lo que hundió el valor fue lo que viene: para el cuarto trimestre espera entre $15,000 y $16,000 millones, cuando los analistas contaban con $17,100 millones, y un beneficio por acción ajustado de 25 centavos frente a los 43 esperados.

Intel llegaba a estos resultados como una de las grandes historias de 2026. Con Lip-Bu Tan al frente desde marzo de 2025, la entrada del Gobierno de Estados Unidos y de Nvidia en su capital y la demanda de procesadores para la IA, sus acciones habían subido cerca de un 150 % en el año. Pero el 14 de octubre una explosión en su planta de Kiryat Gat, en Israel, mató a dos trabajadores e hirió de gravedad a un tercero, y el mercado de los PC, su negocio de siempre, sigue frenándose.

Claves de los resultados de Intel

  • Los centros de datos tiran. La división de centros de datos e IA ingresó $7,300 millones, un 78 % más que hace un año, y el negocio de fabricación para terceros, $6,700 millones, un 58 % más. Tan dice que su prioridad inmediata es conseguir más capacidad para atender una demanda «extraordinaria» de sus procesadores Xeon.
  • Los PC pesan. La división de ordenadores personales bajó un 5 %, hasta $8,100 millones, y el director financiero, David Zinsner, avisó de que la desaceleración durará «al menos durante la primera mitad del próximo año».
  • El coste de Kiryat Gat. Tan llamó a la explosión un «accidente desafortunado y trágico». La empresa calcula que le costará unos $600 millones de ingresos repartidos en dos trimestres. La policía israelí sospecha que estalló una bombona de gas durante la descarga de camiones, aunque la causa no está confirmada.
  • Márgenes a la baja. El margen bruto pasará del 44.1 % al 38 % en el cuarto trimestre, en cifras ajustadas, y el beneficio por acción, de 52 a 25 centavos.
  • Los grandes accionistas también pierden. La participación de cerca del 10 % del Gobierno de Estados Unidos perdió unos $12,000 millones de valor en un solo día, y la de Nvidia, unos $6,000 millones.

Qué le pide el mercado a Intel

La caída dice más de las expectativas que de los números. Tras subir un 150 % en diez meses, a Intel se le exigía un trimestre perfecto y una previsión al alza, y la empresa entregó lo contrario en la parte que más miran los inversores. A eso se suma una pregunta que sigue sin respuesta: su proceso de fabricación 18A ya produce en volumen en Arizona, pero Intel todavía no ha anunciado clientes externos para él, y de ellos depende que su negocio de fábricas deje de ser una apuesta. Tan asegura que avanza «muchísimo» con el siguiente, 14A.

El tropiezo llegó además en una semana nerviosa para la tecnología: el Nasdaq cayó un 2.9 % el mismo viernes y Alphabet había vivido un día antes su peor jornada en bolsa por unas cuentas por debajo de lo esperado. Intel sigue valiendo mucho más que a principios de año y su negocio de centros de datos crece con fuerza, pero la jornada muestra lo poco que perdona el mercado a quien dé una mala noticia mientras todos discuten si el gasto en IA se está pasando de la raya. Para entender la carrera de fondo, repasamos aquí por qué todas las grandes quieren su propio chip de IA.

Más fuentes: CNBC; DCD, la explosión de Kiryat Gat. Imagen: logotipo de Intel (Wikimedia Commons) y gráfico de decodigo.com.

Fuente: Intel, resultados del tercer trimestre de 2026 (formulario 8-K, SEC), 29 de octubre de 2026

Un grupo de espionaje chino usó agentes de IA contra más de 200 organizaciones en 11 días, según CrowdStrike

Esquema de los agentes de ARTEX y las cifras de la campaña de VAPOR PANDA: más de 200 organizaciones en 11 días y 9 intrusiones

Una sola persona, varios agentes de inteligencia artificial y once días. Así describe CrowdStrike la última campaña de VAPOR PANDA, un grupo de espionaje ligado a China: entre el 17 y el 27 de octubre usó ARTEX, una herramienta que reparte un ataque entre agentes de IA, contra más de 200 organizaciones de al menos 14 países. El modelo que movía a esos agentes era, sobre todo, DeepSeek. La empresa confirmó que los atacantes llegaron más allá de la puerta en nueve de ellas.

ARTEX nació como una suite de pruebas de penetración «agéntica» de código abierto, desarrollada en China, pensada para que los equipos de seguridad automaticen auditorías. A principios de octubre, CrowdStrike ya la había encontrado detrás de los ataques a varios bancos de Corea del Sur, y Microsoft la vinculó días después con otro grupo chino. Su autor cerró el código y dejó de actualizarla, pero ya circulaban copias y versiones en otros idiomas. VAPOR PANDA, que CrowdStrike sigue desde 2021 y que solía centrarse en gobiernos, think tanks y energía, la ha usado ahora para ampliar su lista de objetivos.

Claves de la campaña de VAPOR PANDA

  • Un jefe y muchos ayudantes. ARTEX funciona con un agente principal que coordina a otros de planificación y de ejecución. Todos comparten un mapa con lo que saben de la víctima, lo que han encontrado y lo que les falta por conseguir, y avanzan solos desde la entrada hasta el reconocimiento de cada máquina y el salto a otras. Un operador humano daba instrucciones en chino y decidía en los momentos clave.
  • Objetivos de primer nivel. Ministerios de Asuntos Exteriores, empresas de semiconductores, defensa, energía nuclear, farmacéuticas, telecomunicaciones, finanzas y think tanks. En un país europeo apuntaron a la vez a Exteriores, la presidencia y la oficina del primer ministro; en Estados Unidos, a 19 organizaciones.
  • Doscientos intentos, nueve intrusiones. La cifra de 200 es de alcance: organizaciones contra las que se lanzó ARTEX, no víctimas. CrowdStrike confirmó actividad dentro de las redes en nueve y rociado de contraseñas o escaneo de credenciales contra al menos otras doce. En las nueve dejaron una puerta trasera conocida desde 2023, BLOODALCHEMY.
  • Errores viejos, explotados deprisa. Los agentes no usaron fallos desconocidos, sino descuidos de configuración: un inicio de sesión SAML que aceptaba respuestas sin firmar, un servicio de contenedores sin contraseña, una copia antigua de un servidor de correo con claves que nunca se cambiaron y archivos de VPN olvidados en el correo enviado de un empleado.
  • La factura de la IA. Solo los agentes de planificación de una de las intrusiones consumieron del orden de 1,400 millones de tokens de entrada. Además de DeepSeek, el grupo usaba un modelo comercial de pago que CrowdStrike no pudo identificar.

Lo que cambia cuando el atacante es un agente

Lo nuevo no son las técnicas, sino la escala. Revisar a mano doscientas redes en once días exigiría un equipo grande; con ARTEX bastó un operador que supervisaba varias intrusiones en paralelo. Eso cambia el cálculo de los defensores: un descuido que antes nadie tenía tiempo de encontrar, como una clave en una copia de seguridad de 2022, ahora se encuentra y se aprovecha en minutos. Es la cara oscura de lo que contamos cuando Google presentó un modelo capaz de encontrar y parchear vulnerabilidades: los mismos agentes que ayudan a auditar sirven para atacar.

Las recomendaciones de CrowdStrike son, por eso, de higiene básica: cambiar las claves de firma y las credenciales de servicio cada vez que se sospeche una filtración, incluidas las que viven en copias y exportaciones antiguas; exigir que las respuestas SAML vayan firmadas; usar IMDSv2 en la nube y dar a cada rol solo los permisos imprescindibles; parchear los equipos expuestos a internet, sobre todo los servidores Linux que llevan años encendidos, y tener un agente de detección en todos los servidores, también en los que se creen inalcanzables. El informe incluye además indicadores para buscar rastros de ARTEX, como directorios y roles con el prefijo «artx», a partir del 17 de octubre.

Más fuentes: NBC News; BleepingComputer, ARTEX contra bancos de Corea del Sur; perfil de VAPOR PANDA. Lee también: DeepSeek actualiza V4.1-Flash. Imagen: ilustración de decodigo.com.

Fuente: CrowdStrike, «VAPOR PANDA Uses AI-Driven ARTEX to Scale Global Espionage Campaign», 29 de octubre de 2026

El satélite de IA de Google ya funciona en órbita, y su primera respuesta fue un haiku

La Tierra vista desde el espacio, junto al titular: el satélite de IA de Google ya funciona y su primera respuesta fue un haiku

El primer «centro de datos» de Google en el espacio ya está trabajando. El satélite prototipo de Project Suncatcher, lanzado el 1 de octubre, ha terminado sus pruebas iniciales y ejecuta inteligencia artificial en órbita con los chips de Google, las TPU. Lo primero que le pidieron fue un poema. Con el modelo abierto Gemma 4, el satélite devolvió un haiku en inglés: «Blue marble below / Data streams in silent grace / Starlight feeds my core», algo así como «La canica azul abajo / los datos fluyen en silenciosa gracia / la luz de las estrellas alimenta mi núcleo».

Como contamos cuando despegó, Suncatcher es la apuesta de Google para llevar parte de su capacidad de cálculo al espacio, donde los paneles solares reciben luz casi continua y no compiten por la red eléctrica con nadie. El diseño que Google publicó en 2025 imagina grupos de 81 satélites volando a pocos cientos de metros unos de otros, en un radio de alrededor de un kilómetro, conectados por láser. El prototipo, construido por la empresa Planet y lanzado en un Falcon 9 de SpaceX junto a más de cien naves, es el primer paso para comprobar si esa idea sobrevive fuera del laboratorio.

Claves del primer satélite de Suncatcher

  • Cuatro chips, uno cada vez. El satélite lleva cuatro TPU, pero sus paneles generan como mucho 1 kW, así que solo puede tener una encendida al mismo tiempo, y durante unos 20 minutos seguidos antes de tener que parar. Esas ventanas cortas complican, además, coordinar el trabajo con las estaciones de tierra.
  • Tres semanas de puesta a punto. Antes de pedirle nada, el equipo pasó unas tres semanas comprobando cada sistema de la nave. Después de la primera tarea le hizo escribir también quintillas humorísticas y le pidió un informe de las condiciones en órbita. Según un portavoz de Google, todo funciona con normalidad.
  • La prueba de verdad: calor y radiación. Ahora empieza lo importante. En el vacío el calor solo se puede tirar por radiadores, y la radiación espacial puede cambiar bits de memoria sin que los sistemas de vigilancia habituales lo detecten. En los ensayos en tierra, esos errores parecían un problema menor para usar un modelo ya entrenado y uno mayor para entrenarlo; la órbita dirá cuánto.
  • Lo siguiente, en 2027. Google planea lanzar dos satélites más, con TPU más avanzadas y más potencia, para demostrar los enlaces ópticos entre ellos: la pieza clave para que varios satélites trabajen como un solo ordenador.

Por qué Google quiere cálculo en el espacio

La inteligencia artificial necesita cada vez más electricidad, y la falta de energía y de conexiones a la red ya es uno de los grandes cuellos de botella para construir centros de datos en tierra. En órbita, el sol es gratis, pero todo lo demás es caro: hay que lanzar cada kilo, refrigerar sin aire y proteger los chips de la radiación. Lo que distingue a Suncatcher de proyectos como los de SpaceX o Starcloud es que quiere repartir un mismo trabajo entre muchos satélites muy juntos, en lugar de hacer cálculos aislados en cada uno.

Que un solo chip escriba un haiku durante veinte minutos está muy lejos de un centro de datos, y la propia cuenta depende de que lanzar al espacio sea mucho más barato, algo que hoy pasa por la reutilización total de Starship. Pero el prototipo ya ha demostrado lo básico: un chip de IA comercial puede funcionar en órbita y responder desde allí. A partir de ahora, lo que importa son los datos de temperatura y de errores que mande de vuelta.

Más fuentes: Google Research, diseño de Project Suncatcher. Lee también: Google pone sus chips de IA en órbita. Imagen: la Tierra fotografiada desde el Apolo 17 en 1972 (NASA, dominio público, vía Wikimedia Commons).

Fuente: TechCrunch, «Google’s first data center satellite is online and writing poetry», 30 de octubre de 2026

OpenAI, Google, Microsoft y Anthropic respetarán una sola línea de robots.txt para no entrenar su IA con tu web

Archivo robots.txt con la regla User-Agent __usage_ai-training y Disallow, y las cuatro empresas que la respetarán: Anthropic, OpenAI, Microsoft y Google

Hasta ahora, quien no quería que su web sirviera para entrenar modelos de inteligencia artificial tenía que bloquear rastreador por rastreador: GPTBot de OpenAI, ClaudeBot de Anthropic, Google-Extended de Google y una lista que no para de crecer. Eso va a cambiar. OpenAI, Google, Microsoft y Anthropic han anunciado que respetarán una señal común en robots.txt: una sola regla con la que una web dice «no» al entrenamiento de IA generativa de todas ellas a la vez.

La propuesta es un borrador presentado el 30 de octubre en el IETF, el organismo que define los estándares de internet, por Kevin Kelley, de Anthropic. Sale del trabajo del grupo AIPREF, donde llevan más de un año discutiendo cómo deben expresar las webs sus preferencias ante la IA, con participantes de las propias empresas de IA, de medios como News Corp, del Internet Archive y de grupos de la sociedad civil. No inventa nada nuevo: aprovecha el mismo archivo robots.txt que los buscadores leen desde los años noventa.

Claves de la nueva señal

  • Un «agente» que no es un robot. La regla usa un nombre especial en la línea User-Agent, __usage_ai-training, que no corresponde a ningún rastreador real sino a un uso: el entrenamiento de IA. Con Disallow: / la web se niega a todo; con Allow se pueden dejar fuera carpetas concretas, por ejemplo la de prensa.
  • El asterisco no vale. Un User-Agent: * con Disallow no cuenta como negativa al entrenamiento: hay que escribir el nombre especial. Y si no aparece en el archivo, se entiende que la web no ha expresado ninguna preferencia.
  • Solo entrenamiento, y solo de IA generativa. La señal cubre el uso de los contenidos para ajustar un modelo de IA generativa. No es una orden de rastreo, no afecta a los modelos que no generan contenido y no saca a la web de los buscadores: Google recuerda que Google-Extended no cambia el posicionamiento en su buscador, y Microsoft, que nada de esto cambia la presencia en Bing.
  • Cada una a su ritmo. Anthropic ya ha empezado a aplicarla, según el autor del borrador. Microsoft la tendrá en vigor desde el 1 de febrero de 2027, OpenAI dice que llegará en los próximos meses y Google, durante 2027. Google la interpretará como si la web hubiera bloqueado Google-Extended, salvo que la web tenga una regla propia para ese agente, que manda.
  • Microsoft va más allá. Además del entrenamiento, ofrecerá un control llamado AI Grounding para impedir que sus asistentes lean una página para responder en el momento a una pregunta, con tres opciones: permitir, limitarlo a servicios de Microsoft o prohibirlo. Ese control va en una etiqueta meta o en una cabecera HTTP de cada página, no en robots.txt.
  • Todavía es un borrador. Es un borrador individual, el primer paso del proceso del IETF, sin respaldo formal del organismo, y caduca en mayo de 2027 si no se actualiza. Meta, según SiliconANGLE, apoya la idea pero no se ha comprometido a aplicarla.

Así quedaría un robots.txt que no quiere que su contenido entrene modelos de IA, salvo la carpeta de prensa, y que sigue dejando pasar a todos los buscadores:

User-Agent: __usage_ai-training
Disallow: /
Allow: /prensa/

User-Agent: *
Allow: /

Qué conviene hacer con tu robots.txt

De momento, nada de borrar lo que ya funciona. Mientras la señal común no esté activa en todas las empresas, las reglas para cada rastreador, como las de GPTBot, ClaudeBot o Google-Extended, siguen siendo la forma segura de negarse; la línea nueva se puede añadir ya, porque los programas que no la entienden simplemente la ignoran, como cualquier agente desconocido. Hay que tener claro también su límite: robots.txt es una petición, no un candado. Las cuatro grandes se comprometen a respetarla, pero un rastreador que no quiera hacerlo puede seguir leyendo la web, y la señal no resuelve las demandas por derechos de autor ni quién cobra por los textos con los que ya se entrenó.

Aun así, es la primera vez que los principales desarrolladores de IA se ponen de acuerdo en un mismo mecanismo, en un momento en que el código de buenas prácticas de la ley europea de IA ya reconoce robots.txt como la forma principal de que los editores expresen esas preferencias. Para millones de webs pequeñas, que no tienen tiempo de seguir la lista de rastreadores nuevos, una sola línea puede ser la diferencia entre tener voz o no tenerla.

Más fuentes: borrador «Machine-Readable Training Preference Signal» en el IETF; blog de Bing; SiliconANGLE. Imagen: ilustración de decodigo.com.

Fuente: Google Search Central, «Supporting a shared AI training control for websites», 30 de octubre de 2026

Qué es Rufus, la herramienta gratuita para crear USB de arranque, y qué traen sus últimas versiones

Icono de Rufus sobre fondo oscuro con un volcado hexadecimal de la cabecera GPT de una memoria USB

Rufus es probablemente la forma más rápida de convertir una memoria USB en un instalador de Windows o de Linux: eliges la memoria, eliges el archivo ISO, pulsas «Empezar» y en unos minutos tienes un USB de arranque. Es gratuito, de código abierto y no se instala, pesa menos de 2 MB y lleva quince años siendo la herramienta de cabecera de técnicos y aficionados. Hoy, 30 de octubre, su autor ha publicado la versión 4.16 beta, que corrige dos vulnerabilidades graves y llega justo cuando caduca el certificado de arranque seguro con el que Microsoft firma Windows desde 2011.

Rufus significa «The Reliable USB Formatting Utility» y lo desarrolla desde 2011 Pete Batard, que lo firma con su empresa, Akeo Consulting. Funciona en Windows 8 o posterior, en versiones para procesadores x64, x86 y ARM64, con licencia GPL versión 3 y traducido a 38 idiomas, español incluido. Su repositorio en GitHub ronda las 38,000 estrellas.

Para qué sirve Rufus

  • USB de instalación. Crea memorias de arranque a partir de imágenes ISO de Windows, de casi cualquier distribución de Linux o de herramientas como FreeDOS, para PC con BIOS clásica o con UEFI, con particiones MBR o GPT. Con su componente UEFI:NTFS puede arrancar en modo UEFI desde una memoria formateada en NTFS, lo que evita el límite de 4 GB por archivo de FAT32.
  • Windows 11 en PC «no compatibles». Al crear un instalador de Windows 11, ofrece quitar los requisitos de TPM 2.0, arranque seguro y 4 GB de RAM, saltarse la cuenta de Microsoft obligatoria y crear una cuenta local, y desactivar la recogida de datos, todo antes de instalar.
  • Descargar la ISO. Si no tienes la imagen, el botón de selección se convierte en «Descargar» y baja una ISO oficial de Windows 8, 10 u 11 directamente de los servidores de Microsoft, mediante un script llamado Fido.
  • Windows To Go. Instala un Windows completo en una memoria o disco externo para arrancarlo en cualquier PC.
  • Herramientas de disco. Calcula sumas MD5, SHA-1, SHA-256 y SHA-512 de una imagen para comprobar que no está dañada ni alterada, detecta memorias falsas que anuncian más capacidad de la real, crea particiones persistentes para Linux y guarda una unidad como imagen VHD, VHDX, FFU o ISO.
Cuadro de opciones de Rufus para quitar los requisitos de TPM, arranque seguro y cuenta de Microsoft en Windows 11Cuadro de Rufus para descargar una ISO de Windows 11 eligiendo versión, edición, idioma y arquitectura
En la primera captura, el cuadro que aparece al grabar una ISO de Windows 11, con las opciones para quitar los requisitos de TPM, arranque seguro y RAM y la cuenta de Microsoft. En la segunda, la descarga de una ISO oficial: versión, edición, idioma y arquitectura. Capturas: rufus.ie (Pete Batard), de la versión 3.20; la interfaz apenas ha cambiado desde entonces.

Cómo se usa, en cinco pasos

  1. Descarga Rufus de rufus.ie o de su página de GitHub y ejecútalo; la versión «portable» no guarda nada en el registro de Windows.
  2. Conecta la memoria USB y elígela en «Dispositivo». Todo lo que contenga se borrará.
  3. Pulsa «Seleccionar» y elige la ISO, o despliega el botón para descargarla.
  4. Deja el esquema de partición que propone Rufus: GPT para PC con UEFI, que son casi todos los de los últimos diez años, o MBR para equipos antiguos con BIOS.
  5. Pulsa «Empezar». Si es una ISO de Windows, aparece el cuadro de opciones de instalación; marca solo lo que necesites y confirma el borrado.
Ventana principal de Rufus en español con una ISO de Windows 11 lista para grabar
La ventana principal en español, lista para grabar una ISO de Windows 11 en una memoria de 8 GB con GPT para UEFI. Capturas: rufus.ie (Pete Batard), de la versión 3.20; la interfaz apenas ha cambiado desde entonces.
Rufus con una ISO de Ubuntu y el control de la partición persistenteRufus mostrando las sumas MD5, SHA-1 y SHA-256 de una ISO de Debian
Con una ISO de Linux, Rufus permite reservar una partición persistente para guardar cambios (primera captura), y calcula las sumas MD5, SHA-1 y SHA-256 de la imagen para comprobar que no está alterada (segunda). Capturas: rufus.ie (Pete Batard), de la versión 3.20; la interfaz apenas ha cambiado desde entonces.

Lo nuevo: de la 4.10 a la 4.16 beta

  • VersiónNovedades principales
  • 4.16 beta · 30-10-2026Corrige dos vulnerabilidades de gravedad alta y otra baja; esquiva un fallo del controlador NTFS del firmware de AMI que impedía validar los USB en millones de PC; muestra por fin si una memoria es USB 3.2, 4.0 o 4.1; tiene en cuenta los archivos «CA 2023» al validar; GRUB 2.16; nuevas direcciones de las listas de revocación (DBX) de Microsoft; la opción de mejoras puede devolver el menú contextual clásico de Windows 11.
  • 4.15 · 30-06-2026Soporte de RISC-V de 64 bits en UEFI:NTFS; arregla la instalación silenciosa, que fallaba al 75 %, y un cuelgue al arrancar en portátiles ARM con Snapdragon X; corrige una vulnerabilidad en el analizador de XML.
  • 4.14 · 30-04-2026Opción «Quality of Life» para desactivar Teams, Outlook, Copilot y otros añadidos que Windows instala sin preguntar; instalación «silenciosa»; copia de la política SkuSiPolicy de Microsoft al arrancar; extracción de imágenes UEFI de los ISO de actualización de BIOS de Dell; mejor soporte de Bazzite.
  • 4.12 y 4.13 · enero y febrero de 2026Ignora los discos virtuales ocultos que crea Bitdefender, corrige una escalada de privilegios local en el script de descarga de ISO (CVE-2026-23988), actualiza las DBX y lleva GRUB 2.14.
  • 4.10 y 4.11 · septiembre y octubre de 2025Modo oscuro, guardar una unidad como ISO y la opción de crear soportes compatibles con el nuevo certificado «Windows UEFI CA 2023».

Ojo con la opción de instalación silenciosa de la 4.14: instala Windows sin preguntar en el primer disco que encuentre el equipo de destino. Es útil para preparar muchos PC iguales, pero en el ordenador equivocado borra su disco sin aviso.

Seguridad: la 4.16 beta y el fin del certificado de 2011

Las dos vulnerabilidades graves que corrige la 4.16, publicadas el 28 y el 30 de octubre, afectan a lo que Rufus descarga de internet. Una permitía desbordar la memoria con una respuesta de red manipulada antes de comprobar la firma del archivo, y la otra reutilizaba sin las debidas garantías cargadores de arranque descargados con anterioridad. Como todavía es una beta, la recomendación prudente es usar la 4.15 estable sin las funciones de descarga, o actualizar a la 4.16 en cuanto salga la versión definitiva. Rufus se actualiza solo si dejas activada la búsqueda de actualizaciones, y comprueba la firma de cada versión antes de instalarla.

El otro motivo para estar al día es el arranque seguro. Según la documentación de Rufus, el certificado «PCA 2011» con el que Microsoft firma el arranque de Windows caduca en octubre de 2026, y los equipos que lo revocan rechazan los soportes firmados con él. Desde la 4.10, Rufus puede crear memorias firmadas con el nuevo «Windows UEFI CA 2023», siempre que se use una ISO de Windows 11 25H2: las de la 24H2 no sirven. Y como Rufus es popular, conviene descargarlo solo de rufus.ie o de GitHub: el ejecutable está firmado digitalmente por «Akeo Consulting», y Windows muestra ese nombre al abrirlo. Si no aparece, no lo ejecutes.

Más fuentes: rufus.ie; avisos de seguridad de Rufus; medidas de seguridad de Rufus; preguntas frecuentes, sobre «Windows UEFI CA 2023». Icono de Rufus: PC Unleashed (dominio público).

Fuente: Pete Batard, versiones de Rufus en GitHub

Apple lanza su primer MacBook Pro con pantalla táctil: OLED, Dynamic Island y desde $2,899 USD, junto al iMac y el MacBook Pro con M6

Logotipo de Apple sobre fondo negro y un portátil con pantalla táctil

Apple ha presentado el primer Mac con pantalla táctil. En su evento «Pro and Tell» del 28 de octubre, en Los Ángeles, enseñó un MacBook Pro de 14 y 16 pulgadas con pantalla OLED táctil, a la que llama PROLED XDR, que además estrena en el Mac la Dynamic Island del iPhone. Cuesta desde $2,899 USD y llega el 6 de noviembre, el mismo día que el iMac y el MacBook Pro básico renovados con el nuevo chip M6, presentados la víspera.

Es el final de una de las negativas más largas de Apple: durante años, la empresa defendió que tocar la pantalla de un portátil era incómodo y que para eso estaba el iPad. El nuevo modelo convive con los MacBook Pro de pantalla mini-LED, que siguen a la venta, y lo hace con un sobreprecio de unos $400 USD sobre la configuración equivalente. Fue una semana intensa: el 26 de octubre Apple había presentado además un iPad mini con pantalla OLED.

Claves de los nuevos Mac

  • La pantalla. El panel OLED en tándem, de 14.2 y 16.3 pulgadas, llega a 2,000 nits de brillo máximo, 1,000 sostenidos a pantalla completa, y varía su frecuencia entre 10 y 120 Hz. Cubre los espacios de color P3 y Adobe RGB, pensando en fotógrafos y editores de vídeo.
  • Cómo funciona el tacto. macOS convierte los toques en clics, así que las apps actuales funcionan sin cambios desde el primer día. Según Apple, Microsoft Office, Lightroom y DaVinci Resolve recibirán versiones adaptadas al tacto más adelante este año. La Dynamic Island muestra actividades en curso y los controles de música por encima de lo que estés haciendo.
  • Sin M6. Curiosamente, el modelo táctil usa los chips M5 Pro y M5 Max de este año, no el M6. Admite hasta 16 TB de almacenamiento, el doble que antes, tiene tres puertos Thunderbolt 5, HDMI, lector de tarjetas SD y MagSafe 3, y es algo más fino y ligero que los modelos mini-LED.
  • Precios. El de 14 pulgadas con M5 Pro cuesta desde $2,899 USD y el de 16 pulgadas, desde $3,399 USD. Con M5 Max parten de $4,499 y $4,799 USD, y la configuración más completa llega a $14,549 USD.
  • El M6 llega al MacBook Pro y al iMac. El MacBook Pro de 14 pulgadas con M6 cuesta desde $1,999 USD con 16 GB de memoria y 1 TB, y Apple promete hasta un 30 % más de rendimiento gráfico y un 25 % más en tareas de IA que el modelo con M5, con hasta 24 horas de batería. El iMac de 24 pulgadas pasa directamente del M4 al M6, desde $1,499 USD, con Ethernet de 2.5 Gb y Wi-Fi 7.

Lo que cambia para quien programa y crea en un Mac

Para los desarrolladores de apps para Mac, la pantalla táctil abre un frente nuevo: aunque macOS traduzca los toques en clics, los botones pequeños y los menús densos pensados para un ratón se manejan mal con el dedo, y las apps que quieran aprovechar el tacto tendrán que revisar tamaños y gestos, como harán las de Microsoft y Adobe. Para los creativos, el atractivo está sobre todo en el panel OLED y en poder retocar o desplazarse por una línea de tiempo con la mano.

La gran pregunta es si el tacto llegará al resto de la gama. Por ahora Apple lo reserva a su portátil más caro y mantiene a la venta los modelos sin él, una forma prudente de probar si los usuarios de Mac lo quieren de verdad. Con el MacBook Pro con M6 desde $1,999 USD y el táctil desde $2,899 USD, la decisión, de momento, sale cara.

Más fuentes: TidBITS, 27 de octubre de 2026; Mixed; TechCrunch. Logotipo: Apple (Wikimedia Commons).

Fuente: MacRumors, «Here’s Everything Apple Announced This Week», 28 de octubre de 2026