El nuevo telescopio espacial de la NASA, el Nancy Grace Roman, ya está enfocado, y ve mejor de lo que esperaban sus propios ingenieros. Tras activar su instrumento principal, el equipo movió su espejo secundario más o menos 1/16 del grosor de un cabello humano, y con eso el error de su óptica quedó en 63 nanómetros, cuando el máximo exigido era de unos 90. La NASA lo resume así: su rendimiento es casi un 30 % mejor de lo previsto.
Roman despegó el 30 de agosto en un Falcon Heavy de SpaceX desde el Centro Espacial Kennedy, rumbo al punto de Lagrange L2, a un millón y medio de kilómetros de la Tierra, donde también trabaja el James Webb. Costó $4,300 millones de USD, salió casi un año antes de lo previsto y dentro del presupuesto, y sobrevivió a varios intentos de cancelarlo o recortarlo que el Congreso de Estados Unidos frenó. Lleva el nombre de Nancy Grace Roman, la primera astrónoma jefe de la NASA, a la que se conoce como la «madre del Hubble», y es el primer telescopio espacial de la agencia con nombre de mujer.
Claves de la puesta a punto del Roman
- Un ajuste casi invisible. El espejo secundario se movió unos 1/16 del diámetro de un cabello. Para darse una idea, la NASA dice que la diferencia de altura es menor que la de poner una moneda de un centavo encima del Empire State.
- 63 nanómetros de error. Es lo que se desvía la óptica del Wide Field Instrument, su cámara principal, de la perfección absoluta. El requisito antes del lanzamiento era de unos 90 nanómetros. «Todas las imágenes de los grandes estudios del cielo de Roman serán aún más nítidas de lo que esperábamos», dijo el ingeniero óptico Alden Jurling, del Centro Goddard.
- La cámara, revisada pieza por pieza. Desde septiembre, el equipo comprobó sus 18 detectores, cada uno del tamaño de una nota adhesiva, la rueda de filtros, las luces de calibración, el mecanismo de alineación y el sistema que mantiene la temperatura.
- El coronógrafo, también enfocado. Este segundo instrumento, que tapa la luz de una estrella para ver los planetas que tiene alrededor, salía un poco desenfocado, aunque menos de lo que temían. Ya está corregido, y en las próximas semanas intentará demostrar que puede bloquear esa luz.
- Lo que viene. La misión está en su puesta en marcha y se espera que las primeras imágenes científicas lleguen a inicios de 2027. Está planeada para cinco años, con combustible quizá para otros cinco.
Lo que gana la astronomía con un Roman más nítido
Roman tiene un espejo de 2.4 metros, igual que el Hubble, pero un campo de visión al menos 100 veces mayor: no está hecho para mirar un objeto con lupa, sino para fotografiar enormes trozos de cielo de una sola vez. Según la NASA, un mes de Roman cartografiando la Vía Láctea equivaldría a un siglo de trabajo del Hubble. Con eso quiere medir la luz de miles de millones de galaxias para estudiar la energía oscura, que acelera la expansión del universo, y encontrar decenas de miles de exoplanetas, muchos de ellos por el efecto de microlente, cuando la gravedad de una estrella y su planeta amplifica la luz de otra estrella más lejana.
En esos estudios, la nitidez se traduce en ciencia: una imagen más precisa permite medir mejor la forma de galaxias muy lejanas, que se deforman ligeramente por la materia oscura que hay entre ellas y nosotros, y separar estrellas que en otro telescopio se verían encimadas. Puedes ver cómo funciona ese efecto, y formar tus propios anillos de Einstein, en nuestro simulador de lente gravitacional. Que la óptica salga mejor de lo previsto no es solo una buena noticia de ingeniería: también da un margen extra para todo lo que Roman tiene que medir durante los próximos años. Si te interesan los grandes telescopios, también contamos el posible planeta enano que encontró el observatorio Rubin.
Más fuentes: NASA, misión Roman; ScienceDaily; Al Jazeera, el lanzamiento. Imagen: ilustración de la NASA (dominio público, vía Wikimedia Commons).
