Starship, el cohete de SpaceX, es el vehículo de lanzamiento más grande y potente jamás construido: mide 124 metros de altura y está diseñado para ser completamente reutilizable, tanto su propulsor Super Heavy como la nave que va encima. Desde 2023 había volado trece veces, y aunque los últimos vuelos salieron cada vez mejor, ninguno había completado el paso decisivo: entrar en órbita. Incluso en julio, cuando por primera vez soltó satélites Starlink, lo hizo en una trayectoria suborbital y aquellos satélites volvieron a caer a la Tierra.
Eso cambió este 28 de septiembre. Starship despegó a las 7:48 de la mañana, hora de Texas, desde la base de SpaceX en Starbase, al sur de ese estado, y alcanzó la órbita terrestre por primera vez. Ahí desplegó 26 satélites Starlink de tercera generación y, poco más de tres horas después del despegue, amerizó intacto en el Pacífico norte. El vuelo no estuvo exento de drama: uno de los motores de la nave se apagó durante el ascenso y SpaceX llegó a anunciar que cancelaba el intento de llegar a órbita, para luego retractarse.
Claves del vuelo 14 de Starship
- Un motor menos y una decisión de último minuto: durante el despegue se apagó uno de los seis motores de la nave. El vocero de SpaceX, Dan Huot, llegó a anunciar que el intento orbital quedaba cancelado, pero los controladores decidieron seguir adelante. «Todavía no nos damos por vencidos», dijo Huot antes de que llegara la autorización.
- Órbita alcanzada: unos 25 minutos después del despegue, la nave encendió brevemente un motor Raptor para entrar en órbita. «Starship está en órbita», confirmó el control de la misión entre aplausos. Elon Musk lo celebró después con un escueto «¡Primer vuelo orbital de Starship exitoso!».
- 26 satélites desplegados: a partir del minuto 34 y durante media hora, la nave liberó 26 satélites Starlink V3, los primeros de una constelación que según Musk llegará a unos 100,000 satélites. Tres de ellos llevaban cámaras para filmar el escudo térmico de la nave y ayudar a mejorarlo.
- El propulsor cumplió: el Super Heavy se separó y amerizó de forma controlada en el Golfo de México unos siete minutos después del despegue. Se le apagaron varios motores durante el vuelo, pero nada que comprometiera la maniobra.
- Regreso adelantado: el plan original contemplaba unas seis vueltas a la Tierra y un amerizaje frente a Chile casi diez horas después del lanzamiento, pero los controladores recortaron el vuelo en casi siete horas. La nave reentró a la atmósfera a las 2 horas y 40 minutos, y cayó al Pacífico norte 3 horas y 8 minutos después de despegar. Tocó el agua entera, aunque enseguida se volcó y explotó.
- Tercer vuelo de la versión 3: este fue el tercer lanzamiento con la Versión 3 de Starship, la primera capaz de desplegar satélites y, en teoría, de llegar a la Luna y a Marte. El cohete puede poner más de 100 toneladas en órbita terrestre.
Por qué importa
Llegar a órbita es la frontera que separa un cohete de pruebas de uno operativo. Todo lo que SpaceX promete con Starship (abaratar el acceso al espacio, construir una base lunar, eventualmente llegar a Marte) dependía de cruzar ese umbral, y hasta hoy no lo había hecho. Que además haya soltado una tanda real de satélites operativos, y no una maqueta de prueba, convierte al vuelo en algo más parecido a una misión comercial que a un ensayo.
La NASA tiene un interés directo en el resultado. Eligió a Starship como el primer módulo de alunizaje tripulado de su programa Artemis, con el que quiere instalar una base cerca del polo sur de la Luna. Según los planes de SpaceX, la nave llevaría astronautas a la órbita baja en la misión Artemis III a mediados de 2027 y los dejaría en la superficie lunar un año después con Artemis IV, aunque la NASA también contrató a Blue Origin para fabricar módulos de alunizaje y todavía no está claro cuál volará esa misión.
El vuelo 14 resuelve la pregunta más importante, pero deja otras tres abiertas. SpaceX aún no ha intentado atrapar la nave con los brazos de la torre de lanzamiento, algo que ya logró tres veces con el propulsor y que es clave para reutilizarla rápido. Tampoco ha demostrado que pueda recargar combustible en órbita, un paso indispensable para cualquier viaje a la Luna o a Marte. Y falta instalar los sistemas de soporte vital antes de subir a alguien a bordo. Starship ya sabe llegar a la órbita; ahora tiene que aprender a volver y a repetirlo muchas veces.