Un solo atacante, con unas instrucciones de pocas líneas y unos $5,000 USD en uso de modelos de IA, puso a trabajar a decenas de agentes de IA contra más de 1,200 tiendas en línea y consiguió entrar en más de 100 webs. Lo cuenta la empresa de seguridad noruega NorForge, que lo descubrió por un descuido del propio atacante: había dejado en internet, sin contraseña, los paneles de control de Cairn, la plataforma de código abierto con la que dirigía a sus agentes.
Que los delincuentes usan IA para atacar no es nuevo. En septiembre, Gambit Security describió una campaña en la que agentes de IA robaron al menos 600,000 registros de tarjetas de 25 empresas, y este mismo mes ya contamos cómo unos presuntos espías chinos explotaron un fallo de BeyondTrust. Lo distinto esta vez es que se puede ver el trabajo por dentro: qué pidió el atacante, cuánto tardaron los agentes y qué les salió bien.
Cairn se define como un motor de resolución de problemas: el operador le da un origen, por ejemplo una web, y un objetivo, como conseguir ejecutar código en ella. Varios agentes avanzan por turnos, y cada uno apunta en una pizarra compartida lo que ha averiguado y lo que piensa intentar, para que los demás lo aprovechen. Está pensada para pruebas de intrusión autorizadas, y su autor, que firma como «le1xia0», le dijo a Reuters que no fue diseñada para ataques. Pero nada impide usarla contra cualquiera.
Claves de la campaña de Cairn
- Más de 20 paneles expuestos. El investigador Snorre Fagerland, de NorForge, empezó a buscarlos a raíz del informe de Gambit, con buscadores de equipos conectados a internet como Shodan y Censys. La mayoría de estos paneles piden contraseña; algunos no. Los agrupó en tres operaciones por el idioma, los objetivos y las instrucciones.
- El grupo principal escribe en chino y busca quedarse dentro. Tiene 14 paneles y más de 1,100 proyectos de ataque contra tiendas en línea de EE. UU., Japón, Australia y Canadá. Sus agentes intentaban ejecutar código en cada web y dejar instalado un web shell, un pequeño programa que da acceso remoto, para volver cuando quisieran a la tienda y a su sistema de pagos. NorForge comprobó que uno de ellos seguía activo en la web de un gran proveedor de piezas.
- El segundo grupo va a por el dinero. Escribe en inglés, tiene 10 paneles y apunta a pasarelas de pago, tiendas de dudosa reputación, farmacias en línea y comercios africanos, con el objetivo de robar tarjetas y criptomonedas. Un tercer panel, con 59 proyectos, parece exploratorio, y NorForge lo marca como malicioso con poca confianza.
- Unas 23 horas por intrusión, y un éxito de 1 de cada 10. Los ataques con éxito del grupo principal tardaron de media un poco menos de 23 horas desde que se lanzaron hasta que se cumplió el objetivo. NorForge calcula que la tasa de éxito ronda el 10 %, aunque muchos de los intentos fallidos dejaron información útil para un segundo intento.
- Unos $50 USD por cada web. Fagerland estima unos $5 USD por tarea, contando las que se abandonan pronto, y unos $5,000 USD en toda la campaña: alrededor de $50 USD por intrusión con éxito. Avisa de que no tiene datos reales de consumo y de que la cifra puede estar bastante desviada.
- Modelos baratos. Las tareas del grupo principal las ejecutaba un trabajador llamado «claudecode_deepseek-v4.1-flash», lo que apunta a Claude Code, de Anthropic, funcionando con el modelo económico DeepSeek V4.1 Flash. El segundo grupo usaba DeepSeek a través de OpenRouter.
- Víctimas conocidas. NorForge no da nombres, pero Reuters revisó la actividad de los paneles e identificó a Deere, que dice haber tomado medidas y no ve indicios de acceso a datos sensibles; SharkNinja, que habla de un sitio de soporte de productos separado y ya contenido, y Cummins, que investiga un posible ataque a la web de uno de sus proveedores. Reuters no pudo saber cuántos datos se llevaron, si se llevaron alguno.
- Los atacantes también dejaron sus secretos al aire. En los paneles había cientos de contraseñas, claves de API y otros secretos; la herramienta Trufflehog confirmó que el 11 % seguían siendo válidos. NorForge retiene las direcciones de los paneles hasta que se cierren.
Por qué importa
Hasta ahora se daba por hecho que un agente de IA que ataca webs necesita a alguien detrás que lo vigile y lo corrija. Fagerland reconoce que él también lo pensaba, y califica de «asombroso» lo que ha visto: las instrucciones eran muy breves y los agentes hicieron el resto solos, día y noche, contra cientos de objetivos a la vez. Con $50 USD por web, atacar deja de ser caro, y lo que antes exigía un equipo de expertos queda al alcance de una sola persona con poca experiencia.
El informe deja otro aviso para el sector: entre los paneles abiertos había también pruebas de intrusión legítimas, de empresas de seguridad que trabajaban para clientes reales, con sus datos a la vista. NorForge lo califica de «muy problemático». Para quien tiene una tienda en línea, la conclusión es la de siempre, pero con más urgencia: mantener al día el gestor de la tienda y sus complementos, vigilar los archivos nuevos que aparecen en el servidor y no dar por hecho que un sitio pequeño no le interesa a nadie, porque a un agente le da igual.
La campaña muestra a la vez lo mejor y lo peor de estas herramientas. Las mismas plataformas que permiten a una empresa de seguridad revisar cien webs en una noche permiten a un delincuente atacarlas, y en este caso fue el descuido de los atacantes el que permitió descubrirlo. Es probable que el próximo grupo no deje la puerta abierta.
Más fuentes: TNW, con los datos de la investigación de Reuters y las respuestas de las empresas. Portada: foto de Shixart1985, licencia CC BY 2.0, Wikimedia Commons.
Fuente: NorForge, «Inside Cairn: Open Windows into massive AI-Driven Cyber Operations»
