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Humanoides que fabrican humanoides: Schaeffler abre en China una fábrica donde seis robots montan piezas para otros robots

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El fabricante alemán Schaeffler ha abierto en Taicang, cerca de Shanghái, una fábrica de humanoides que fabrican humanoides: robots con forma humana que montan piezas para otros robots. En una línea de cinco estaciones, seis humanoides ensamblan los actuadores, los «músculos» que mueven las articulaciones, de la próxima generación de humanoides. La empresa la llama su «fábrica faro» y dice que con ella arranca la producción en serie de esas piezas.

Schaeffler es conocida sobre todo por sus rodamientos y sus componentes para coches, pero en los últimos años ha apostado por la robótica humanoide como cliente y como proveedor. En marzo firmó con la china Leju Robotics su primera colaboración con una empresa de humanoides del país, y se ha fijado la meta de tener varios miles de humanoides trabajando en sus propias plantas en 2035. En mayo, su consejero delegado, Klaus Rosenfeld, preveía una cartera de pedidos de robótica humanoide de «cientos de millones de euros» para 2030. Cinco meses después ya está en unos 400 millones de euros.

La fábrica, de unos 7,500 m², reúne en un solo edificio la línea de montaje, un centro donde se entrena a los robots y se recogen datos, una plataforma de gemelos digitales y un centro de datos. La idea es cubrir todo el camino, desde que un robot aprende una tarea hasta que la hace en una línea de producción real.

Claves de la fábrica de Taicang

  • Seis humanoides, cinco estaciones: los robots preparan y clasifican las piezas, las unen, las inspeccionan, las etiquetan y las embalan. Lo que sale de la línea son actuadores lineales y rotativos y otros componentes clave de los humanoides.
  • Un gemelo digital de la línea: una réplica virtual reproduce en tiempo real lo que pasa en la fábrica. Sus sensores miden la precisión del montaje, lo que tarda cada paso, el consumo de energía y el estado de los equipos, y los cambios se prueban primero en el modelo antes de llevarlos a la línea real.
  • Un centro de entrenamiento: allí los robots aprenden inspección visual de piezas, embalaje, transporte de material, a mover contenedores y a reponer material junto a la línea. Los escenarios imitan las condiciones de las unas 100 plantas que Schaeffler tiene en el mundo, para que lo aprendido sirva después en ellas.
  • Abierta a clientes y socios: otras empresas podrán entrenar y probar allí sus sistemas de IA física, es decir, de inteligencia artificial que controla máquinas, en condiciones industriales reales.
  • Los pedidos: en el tercer trimestre de 2026 Schaeffler sumó dos clientes nuevos de la Gran China, con los que sus pedidos de robótica humanoide en todo el mundo llegan a unos 400 millones de euros. Son pedidos, no ventas ya facturadas, y la empresa no ha dicho quiénes son esos clientes.

«Estamos creando algo que nunca se había visto en la red mundial de Schaeffler: un circuito de fabricación cerrado en el que los humanoides montan componentes para humanoides», dijo Jochen Schröder, director de operaciones de la empresa. Yilin Zhang, responsable de Schaeffler en la Gran China, añadió que la industria china de robots humanoides «está entrando en un periodo de crecimiento rápido».

Lo que se juega un proveedor de piezas en la carrera de los humanoides

Detrás de cada humanoide hay decenas de articulaciones, y cada una necesita un actuador: un motor, una reductora, rodamientos y sensores que tienen que ser precisos, ligeros y baratos a la vez. Es justo el tipo de pieza que Schaeffler lleva décadas fabricando para la industria del automóvil. Si los humanoides llegan a fabricarse por millones, como prevé Schaeffler para finales de la década, quien domine esos componentes tendrá un negocio enorme, haga quien haga el robot. Por eso Schaeffler ha elegido China, donde se concentra buena parte de los nuevos fabricantes de humanoides.

La fábrica sirve también de escaparate: demuestra que los humanoides ya pueden hacer trabajo útil en una línea real, que es lo que todavía tiene que probar este sector. Conviene tomarlo con cautela. Schaeffler no ha dicho cuántos actuadores salen de la línea al día, cuántas veces hay que corregir a los robots ni cuánto más productivos son que una línea automatizada convencional. Tampoco ha nombrado al fabricante de los humanoides que trabajan en ella, aunque en sus fotos aparece un robot de la china ROKAE.

Los humanoides que montan piezas para otros humanoides son, por ahora, más un símbolo que una revolución de la productividad. Pero el símbolo dice mucho: los proveedores tradicionales de la industria del motor se preparan para que los robots con forma humana sean el próximo gran producto en serie, y quieren estar dentro desde el principio.

Más fuentes: nota de Schaeffler sobre Leju Robotics (2 de marzo de 2026), Reuters (5 de mayo de 2026) y Humanoids Daily. Vídeo de la fábrica. Imagen: Schaeffler, de la nota de prensa.

Fuente: Schaeffler, «Humanoids making humanoids: Schaeffler opens lighthouse factory in Taicang», 20 de octubre de 2026