Así las cosas.
Arreglas un error y aparece otro un poco más allá. Con prisa y a última hora del viernes, cada parche rápido solo cambia la arruga de sitio: el problema de fondo sigue ahí.

Todo parece ir bien en el lanzamiento… hasta que la aplicación se encuentra con el mundo real. Por eso las primeras versiones conviene publicarlas poco a poco y con un plan para volver atrás.