¿Tienes un juego de PC comprado en disco que ya no arranca en Windows 11 porque su protección anticopia dejó de funcionar? ¿O uno cuyo modo en línea murió cuando el estudio apagó los servidores? En Estados Unidos, saltarse esa protección puede violar la ley aunque el juego sea tuyo. La Oficina de Copyright de EE. UU. abrió el ciclo 2027 de excepciones a la DMCA y, entre las propuestas que pone a debate, hay dos que podrían cambiar eso.
La sección 1201 de la Digital Millennium Copyright Act (DMCA) prohíbe eludir las «medidas tecnológicas» que controlan el acceso a una obra protegida: el DRM de un juego, el cifrado de un Blu-ray o el candado del firmware de un tractor. Como esa regla puede bloquear usos legítimos, la ley prevé que cada tres años la Biblioteca del Congreso, por recomendación de la Oficina de Copyright, apruebe excepciones temporales. De ahí salieron, por ejemplo, el permiso para liberar celulares, reparar autos o hacer investigación de seguridad. Este es el décimo ciclo, y el aviso con las propuestas se publicó el 28 de octubre en el Federal Register.
Con los videojuegos, la ley ya cedió un poco. Desde 2015 existe una excepción que permite al dueño de un juego legal saltarse la protección para seguir jugándolo de forma local cuando el servidor del que dependía se apagó, y otra que permite a bibliotecas, archivos y museos preservar juegos descontinuados. La pregunta de este ciclo es si se puede ir más allá. Es un debate que llega en pleno auge de la ingeniería inversa de juegos, acelerada por la IA, y casi al mismo tiempo que Microsoft prohibió la ingeniería inversa en sus servicios en línea.
Claves de la propuesta
- Casi todo se renueva. La Oficina piensa recomendar que sigan todas las excepciones vigentes menos una, la de reparación de dispositivos médicos, que tuvo oposición de fabricantes como Philips y se discutirá desde cero. Siguen, sin oposición, la de investigación de seguridad de buena fe y las dos de videojuegos.
- Clase 9: DRM que ya no funciona. Un jugador, Ken Austin, pide permiso para saltarse protecciones como SafeDisc, que traían muchos juegos de CD y DVD y que los Windows modernos bloquean por considerarlas un riesgo de seguridad. Solo aplicaría a juegos sin parche oficial ni versión nueva a la venta. La Oficina recordó que rechazó una propuesta casi idéntica en 2024 por falta de pruebas, y esta vez pide ejemplos concretos de juegos y de daño.
- Clase 10: volver a jugar en línea. Otro jugador, Dan Elkins, pide ampliar la excepción actual, limitada al juego «personal y local», para conectar juegos legales a servidores de reemplazo creados de forma independiente cuando el dueño los apagó o los degradó. No permitiría copiar ni repartir juegos, ni entrar a los servidores del dueño, ni copiar su software de servidor. En 2015 la Oficina negó algo parecido para el multijugador en línea.
- Más allá de los juegos. Otras propuestas piden quitar el software que reconoce lo que ves en una smart TV, eliminar la publicidad que se añade a un aparato después de venderlo y mandar el video de las cámaras domésticas a un servidor propio.
- Cuándo se decide. Los comentarios a favor se reciben hasta el 7 de diciembre de 2026, las objeciones hasta el 22 de febrero de 2027 y las réplicas hasta el 22 de marzo. La decisión final llegaría hacia octubre de 2027, cuando vencen las excepciones actuales.
Lo que está en juego para los juegos viejos
El caso de SafeDisc ilustra el problema. Microsoft dejó de cargar su controlador en Windows 10, en 2015, porque era una puerta de entrada para ataques. Fue una buena decisión de seguridad, pero dejó sin funcionar a muchos juegos de la década de 2000 que se compraron legalmente. Algunos tienen reediciones digitales; otros no, y quien los quiera jugar hoy depende de parches hechos por la comunidad que, en EE. UU., caen en una zona gris. La Oficina no cierra la puerta, pero pide algo que en 2024 faltó: pruebas concretas de cuántos juegos y personas están afectados y de que no hay otra vía legal.
La clase 10 es más ambiciosa. Revivir el modo en línea de un juego abandonado suele requerir ingeniería inversa del protocolo para escribir un servidor nuevo, que es justo lo que hacen muchos proyectos de preservación. La propuesta intenta acotar el riesgo, sin copiar el código del estudio ni tocar sus servidores, y la Oficina pregunta algo clave: si quienes montan esos servidores cuentan como «usuarios» protegidos por la excepción o como terceros que ofrecen una herramienta para eludir protecciones, algo que la ley trata con mucha más dureza. La industria se ha opuesto a ideas parecidas en cada ciclo.
Estas excepciones solo valen en Estados Unidos. En México, la reforma de 2020 a la Ley Federal del Derecho de Autor, que llegó con el T-MEC, también prohíbe eludir estas protecciones y tiene sus propias excepciones. Aun así, lo que se decida en Washington suele marcar el tono para los proyectos de preservación de todo el mundo, porque muchos se alojan en plataformas estadounidenses. Si te interesa, el momento de opinar es ahora: los comentarios se envían por regulations.gov, y la Oficina pide que lleguen con ejemplos y pruebas.
Más fuentes: Oficina de Copyright, ciclo 2027 de la sección 1201; petición de la clase 9; petición de la clase 10.
