Boston Dynamics ficha al que construyó Alexa: la robótica más famosa del mundo pone a un jefe de IA al mando

Durante treinta años, Boston Dynamics fue la empresa que resolvía lo que nadie sabía resolver. Primero fueron robots que recuperaban el equilibrio de una patada, luego uno que daba volteretas hacia atrás, después un perro mecánico que sube escaleras y un humanoide que corre y salta sin cables. Cada vídeo suyo marcaba el límite de lo que una máquina podía hacer con su cuerpo, y lo marcaba por bastante margen.

El problema es que resolver el cuerpo resultó ser la mitad fácil. Un robot que da volteretas sigue necesitando que alguien le diga qué hacer, y esa parte —mirar una caja desconocida, entender que hay que moverla, decidir cómo agarrarla— llevaba décadas atascada. Lo que la ha desatascado en los últimos tres años no ha salido de la robótica, sino de los modelos de lenguaje y de visión.

Ese es el contexto del movimiento que la empresa anunció ayer.

Boston Dynamics tiene nuevo director desde hoy, y no viene de la robótica. Es Rohit Prasad, que pasó doce años en Amazon construyendo Alexa y, al final, creando la familia de modelos fundacionales Nova. Antes había estado casi catorce años en Raytheon BBN Technologies. El puesto llevaba vacío de pleno derecho desde febrero, cuando Robert Playter se marchó tras treinta años en la casa y seis al frente; la directora financiera, Amanda McMaster, ha cubierto el interinato desde entonces.

La nota de prensa no se esconde sobre el porqué. Jaehoon Chang, vicepresidente de Hyundai Motor Group —dueña de la empresa—, lo resume en una frase: la robótica de Boston Dynamics y «la capacidad demostrada de Rohit para convertir la IA en productos a escala global» son, dice, «una base sólida para construir y escalar la IA física».

Claves del relevo

  • Quién entra. Rohit Prasad, hasta ahora vicepresidente sénior y científico jefe de Alexa e inteligencia artificial general en Amazon. La nota lo presenta como quien «construyó y escaló Alexa» y «creó la familia de modelos fundacionales Amazon Nova».
  • Quién sale. Robert Playter, que anunció su marcha por memorándum interno el 10 de febrero. Treinta años en la empresa, seis como director. No se ha dado ningún motivo, ni entonces ni ahora.
  • Ocho meses de interinidad. Los ha cubierto Amanda McMaster, la directora financiera. Es mucho tiempo sin mando definitivo para una empresa que acaba de empezar a fabricar su producto más ambicioso.
  • Lo que dice el nuevo. «Juntando IA avanzada y robótica podemos construir sistemas inteligentes que creen valor real en entornos del mundo real.» Nótese dónde está el acento: en el producto y en el entorno industrial, no en la investigación.
  • Tres robots en catálogo. Spot, el cuadrúpedo de inspección industrial; Stretch, el que descarga cajas de los contenedores; y Atlas, el humanoide eléctrico, que es la apuesta.

Lo que estaba pasando antes de esto

El nombramiento se entiende mejor con dos fechas delante.

Enero de 2026. Boston Dynamics anuncia que empieza la producción comercial de la versión definitiva de Atlas. Toda la tirada del año está comprometida antes de fabricarse, y los nuevos clientes tendrán que esperar a principios de 2027. Los primeros destinos son el centro de aplicaciones robóticas que Hyundai ha montado en su planta de Georgia —un sitio para aprender a meter el Atlas en una línea de montaje de verdad— y Google DeepMind, con quien se están integrando los modelos Gemini Robotics en el robot. Hyundai, por su parte, habla de fabricar treinta mil robots al año.

Quien firmaba las declaraciones optimistas de ese anuncio era Robert Playter. Un mes después se iba.

Octubre de 2024. La empresa se alía con el Toyota Research Institute para llevar al Atlas los large behavior models, que son a los movimientos lo que un modelo de lenguaje es a las frases: en lugar de programar cada tarea, se entrena una red con demostraciones y acaba encadenando acciones largas por su cuenta. En agosto de 2025 enseñaron el resultado, y el detalle técnico que importa es que un único modelo controla el robot entero, tratando las manos y los pies casi igual. Nadie escribió el código de «agarra esa pieza y camina hasta la estantería».

Dicho de otro modo: la parte de Boston Dynamics que más ha avanzado últimamente no es la mecánica. Es el software que decide.

Por qué importa

Lo fácil es leer esto como una nota de personal. Lo que de verdad dice es dónde está ahora el cuello de botella.

Durante veinte años, el problema de los robots fue el cuerpo: que no se cayeran, que agarraran sin romper, que funcionaran una semana sin un técnico al lado. Boston Dynamics ganó esa carrera por goleada y aun así vendía pocas unidades, porque un robot que hace exactamente lo que le programaste solo sirve donde el entorno no cambia nunca. Esa es la razón de que llevemos décadas viendo demostraciones espectaculares y casi ningún robot en sitios normales.

Lo que ha cambiado es que ahora hay una forma plausible de que la máquina decida sola, y viene de la misma tecnología que escribe texto. Poner al frente al que industrializó Alexa —un producto que no destacaba por su inteligencia, sino por llegar a cien millones de dispositivos— es decir en voz alta que la prioridad ya no es la demostración, sino la unidad vendida.

Y hay una lectura menos cómoda. Boston Dynamics es una empresa admirada que ha ganado poco dinero en toda su historia, comprada primero por Google, luego por SoftBank y desde 2021 por Hyundai. El socio nuevo con el que integra su cerebro, Google DeepMind, es también el de su primer dueño. Un director fichado para «convertir la IA en productos a escala global», tras ocho meses de interinidad y justo cuando arranca la producción, suena a que a alguien se le ha acabado la paciencia con los vídeos virales.

Lo que esto no es

Tres precisiones, porque este tipo de noticia se cuenta mal con facilidad.

No hay ningún anuncio de producto. Lo de ayer es un nombramiento. Atlas sigue donde estaba en enero, Spot y Stretch también, y nada de lo que se ha dicho cambia una fecha.

No se sabe por qué se fue Playter. Ni la empresa ni él lo han explicado. Todo lo que se escriba sobre discrepancias o presiones es especulación, y por eso aquí no está.

Y que la IA decida no significa que el robot ya sirva. Los large behavior models funcionan en demostraciones cuidadas; que aguanten un turno completo en una fábrica, con ruido, polvo y piezas que llegan torcidas, está por ver. Es exactamente el mismo salto que separa a un asistente de voz que entiende el 95 % de las frases de uno que te resuelve el día.

Con esas reservas, el movimiento es coherente y vale la pena anotarlo. La empresa que durante treinta años demostró que un robot puede moverse como un animal acaba de contratar a alguien cuyo mérito es haber puesto software en cien millones de aparatos. Dice bastante sobre qué parte del problema queda por resolver.

Sobre la imagen de portada. Es un montaje sobre una foto de Spot en el Centre Stage del Web Summit 2025, tomada en Lisboa el 12 de noviembre de 2025 por Lukas Schulze / Web Summit vía Sportsfile y publicada bajo CC BY 4.0. Se ha recortado y oscurecido por la izquierda para que se lea el titular.

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Y las fuentes de esta noticia:
The Robot Report sobre el nombramiento ·
TechCrunch sobre la marcha de Playter ·
The Register sobre el inicio de producción de Atlas ·
la alianza con el Toyota Research Institute.

Fuente: «Boston Dynamics Appoints Rohit Prasad as Chief Executive Officer», nota de prensa de Boston Dynamics del 6 de octubre de 2026, con efecto el día 7.