Betelgeuse, la gigante roja del hombro de Orión, ya ha superado casi por completo su famoso apagón de 2019. Y su pequeña compañera, Siwarha, no solo existe: deja su marca en ella. Nuevas imágenes de radio del VLA y de ALMA muestran que la atmósfera de la estrella se estira cuando Siwarha se ve más separada de ella y se vuelve más redonda cuando pasa por delante o por detrás. «Esta compañera orbita tan cerca de la estrella que en realidad atraviesa su atmósfera extendida», explica Lynn Matthews, del Observatorio Haystack del MIT, autora principal del estudio.
Betelgeuse es una supergigante roja casi 800 veces más grande que el Sol, a unos 600 o 700 años luz de la Tierra. A finales de 2019 su brillo cayó como nunca se había visto, y se habló de una supernova inminente. El telescopio Hubble mostró después la causa: la estrella expulsó un trozo enorme de su superficie, que se enfrió, formó una nube de polvo y la tapó parcialmente. Además, Betelgeuse tiene un ciclo de brillo de unos 2,100 días que hacía sospechar desde hace tiempo de una compañera. En 2025, el telescopio Gemini Norte captó por primera vez una señal débil de ella, a la que se bautizó como Siwarha («su brazalete»), y este año el VLT de ESO obtuvo una imagen directa.
El nuevo trabajo, aceptado en The Astronomical Journal, junta observaciones de radio de 2021 a 2026 en siete frecuencias. Las ondas de radio dejan ver capas de la atmósfera que la luz visible no muestra, y los dos observatorios tienen resolución suficiente para ver el disco de la estrella, no solo un punto.
Lo que muestran las nuevas imágenes
- La recuperación. En las frecuencias del VLA, la temperatura de la atmósfera, que tocó mínimos históricos justo antes del Gran Oscurecimiento, ha vuelto a sus valores normales. Los autores hablan de una recuperación «en gran parte», y no descartan que haya quedado algún enfriamiento persistente.
- La estrella se estira. La forma del disco en radio cambia con la posición de Siwarha. En octubre de 2024, con la compañera cerca de su máxima separación aparente, uno de los ejes del disco era un 10 % más corto que el otro. En abril de 2026, con Siwarha pasando por detrás, era casi redondo: la diferencia bajó al 1.6 %.
- Una compañera dentro de la atmósfera. Siwarha orbita a solo unas dos veces el radio de Betelgeuse de su superficie, dentro de la atmósfera extendida de la gigante. Un estudio del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian ya había detectado con Hubble la estela que deja a su paso.
- Una atmósfera fría. Las imágenes confirman una capa más fría entre la superficie visible y la cromosfera, de unos 2,200 kelvin, más de 1,200 por debajo de la superficie, y un máximo de unos 3,500 kelvin más afuera.
- Invisible en radio. Siwarha es demasiado débil para verla directamente en estas frecuencias: entre decenas y cientos de veces por debajo de lo que se puede detectar. Su presencia se deduce por el efecto que tiene en la estrella.
El estudio llega dos meses después de otro trabajo con ALMA, liderado por William Dent, de ESO, que encontró en la superficie de Betelgeuse dos regiones más calientes, a unos 2,300 kelvin de media. La más brillante ha permanecido casi en el mismo sitio durante al menos siete años, mucho más de lo que predicen los modelos de convección. ESO mencionó un posible vínculo con la compañera.
Lo que una vecina pequeña cambia para entender a la gigante
Saber que Betelgeuse tiene una compañera que atraviesa su atmósfera cambia cómo se interpreta casi todo lo que se ve en ella: los cambios de brillo, las nubes de polvo y la forma irregular de su superficie. Parte de lo que se atribuía solo a las burbujas de gas de la estrella podría ser el efecto de Siwarha removiendo el material a su paso. Eso importa porque Betelgeuse es la supergigante roja más cercana y más estudiada, el modelo con el que se entiende cómo terminan las estrellas grandes. Algún día estallará como supernova, pero nada de lo observado indica que vaya a ocurrir pronto.
Los autores piden más observaciones para confirmar la relación entre la forma de la estrella y la órbita de la compañera. La próxima oportunidad llegará en 2027, cuando Siwarha vuelva a su máxima separación aparente. «Fue la combinación de los datos increíbles del VLA y de ALMA lo que nos dio un resultado convincente», resume Matthews.
Más fuentes: Matthews et al., el estudio en arXiv; ALMA, los puntos calientes de Betelgeuse (24 de agosto de 2026); ESO, la imagen de la compañera con el VLT (28 de julio de 2026); NASA JPL, la detección de 2025. Ilustración de portada: NSF/AUI/NSF NRAO/M. Weiss (CC BY 4.0), recortada.
Fuente: NSF NRAO, «What Lurks Within the Shadows of Betelgeuse?», 26 de octubre de 2026
