En 2001, el director general de Microsoft, Steve Ballmer, dijo que Linux era «un cáncer». Veinticinco años después, más de dos tercios de los procesadores que alquilan los clientes de Azure, la nube de Microsoft, ejecutan Linux. Windows trae un kernel Linux de verdad dentro, Microsoft es dueña de GitHub y mantiene su propia distribución, basada en Fedora. Pocas empresas han cambiado tanto de opinión sobre una tecnología. Esta es la historia de cómo pasó, y de los roces que todavía quedan.
La guerra: 1998-2007
A finales de los noventa, Windows dominaba los PC y Windows NT intentaba quedarse con los servidores. Linux, un sistema gratuito y de código abierto, empezaba a colarse justo ahí. En agosto de 1998, el ingeniero de Microsoft Vinod Valloppillil escribió un memorándum interno que analizaba el software libre como amenaza y cómo frenarlo. Alguien se lo filtró a Eric S. Raymond, uno de los nombres del movimiento del código abierto, el 31 de octubre, y Raymond lo publicó como los documentos de Halloween. Microsoft confirmó que eran auténticos.
El tono público fue a peor. En febrero de 2001, el vicepresidente Jim Allchin llamó al código abierto «un destructor de la propiedad intelectual». En junio de ese año, Ballmer fue más lejos en una entrevista con el Chicago Sun-Times: «Linux es un cáncer que se adhiere, en el sentido de la propiedad intelectual, a todo lo que toca». Se refería a la licencia GPL, que obliga a publicar el código de los programas que se derivan de otro con esa licencia.
Después llegaron las patentes. En 2003, Microsoft compró una licencia de Unix a SCO, la empresa que en ese momento demandaba a IBM por, supuestamente, copiar código de Unix en Linux; la demanda acabó desestimada. En 2004 lanzó «Get the Facts», una campaña de anuncios que comparaba Windows con Linux. En noviembre de 2006 firmó un acuerdo con Novell que incluía la promesa de no demandar por patentes a los clientes de su distribución, SUSE. Y en mayo de 2007 dijo a la revista Fortune que el software libre infringía 235 de sus patentes, 42 de ellas en el kernel de Linux. Nunca dijo cuáles.
El deshielo: Hyper-V entra en el kernel
El primer cambio llegó por interés comercial. Microsoft quería que Linux funcionara bien dentro de Hyper-V, su sistema de máquinas virtuales, y para eso hacían falta controladores dentro del kernel. El 20 de julio de 2009, Greg Kroah-Hartman, uno de los responsables del kernel, anunció que Microsoft publicaba sus controladores de Hyper-V para Linux con licencia GPLv2: unas 20,000 líneas de código. Poco antes, un ingeniero de la empresa Vyatta había denunciado que uno de esos controladores mezclaba código GPL dentro de un programa cerrado. Microsoft negó que esa fuera la razón.
El comienzo no fue fácil. Kroah-Hartman llegó a amenazar con sacar el código por abandono, y Microsoft tuvo que ponerse a mantenerlo en serio. En julio de 2011, en Linux 3.0, Microsoft fue la empresa que más cambios aportó al kernel, casi todos de limpieza de esos controladores. Al año siguiente se resolvió otro problema: con el arranque seguro de UEFI que exigía Windows 8, las distribuciones no podían arrancar sin una firma reconocida, y Microsoft aceptó firmar el pequeño cargador, llamado shim, que usan hasta hoy para arrancar con Secure Boot.
El giro de Nadella: 2014-2018
Satya Nadella llegó a la dirección de Microsoft en febrero de 2014 con la nube como prioridad, y en la nube los clientes querían Linux. El 20 de octubre de ese año presentó las novedades de Azure delante de una diapositiva que decía «Microsoft ♥ Linux». Entonces, cerca del 20 % de las máquinas virtuales de Azure ya eran Linux. Lo que siguió fue una cadena de decisiones que la Microsoft de 2001 no habría tomado:
- .NET, abierto y multiplataforma (noviembre de 2014): la base de C# pasó a tener licencia MIT y a funcionar en Linux y macOS.
- SQL Server en Linux (anunciado en marzo de 2016, disponible en octubre de 2017), su base de datos estrella.
- PowerShell, abierto y en Linux (agosto de 2016).
- Miembro Platinum de la Linux Foundation (noviembre de 2016), el nivel más alto de la organización que paga a Linus Torvalds. Ese mismo año, Ballmer, ya retirado, dijo que la amenaza de Linux había quedado «en el retrovisor».
- Un kernel Linux propio (abril de 2018) para Azure Sphere, su plataforma para dispositivos conectados.
- La compra de GitHub (anunciada en junio de 2018, por $7,500 millones de USD), donde vive buena parte del código abierto del mundo.
- Más de 60,000 patentes aportadas a la Open Invention Network (octubre de 2018), un fondo de patentes que se compromete a no usar contra Linux. Era lo opuesto a las 235 patentes de 2007.
En 2020, el presidente de Microsoft, Brad Smith, lo resumió así: «Microsoft estuvo en el lado equivocado de la historia cuando el código abierto explotó a principios de siglo, y lo puedo decir de mí mismo».
Linux dentro de Windows
El cambio más visible para los programadores fue WSL, el subsistema de Windows para Linux. En Build 2016, Microsoft enseñó Bash, la consola de órdenes de Linux, ejecutándose con Ubuntu dentro de Windows 10. «Esto no es una máquina virtual», insistió Kevin Gallo en el escenario. La primera versión traducía las llamadas de Linux al sistema de Windows, y ahí estaba su límite: algunos programas no funcionaban.
En 2019, WSL 2 cambió el enfoque: un kernel Linux de verdad, compilado por Microsoft, dentro de una máquina virtual ligera que arranca en segundos. Desde entonces Windows trae un kernel Linux. En 2021 llegó WSLg, que deja abrir aplicaciones gráficas de Linux en el escritorio de Windows. El 19 de mayo de 2025, Microsoft liberó el código de WSL, salvo unas pocas piezas del sistema. Y el 29 de septiembre de 2026 hizo estables los contenedores de WSL, que ejecutan contenedores de Linux sin instalar un motor aparte.
Para entonces, la nube ya había decidido la cuestión. En 2019, el ingeniero de Microsoft Sasha Levin escribió que el uso de Linux en Azure había superado al de Windows. En mayo de 2026, Brendan Burns, vicepresidente de Azure, dio la cifra actual: más de dos tercios de los procesadores de los clientes de Azure ejecutan Linux. Microsoft tiene además su propia distribución, Azure Linux, que nació como herramienta interna con el nombre de CBL-Mariner. Su versión 4.0, anunciada en mayo, se basa en Fedora.
Los roces que quedan
- El arranque dual roto de 2024. Una actualización de seguridad de Windows de agosto de 2024 bloqueó cargadores de Linux vulnerables y dejó sin arrancar Ubuntu, Linux Mint y otras en equipos con los dos sistemas, con el mensaje «SBAT self-check failed». Microsoft dijo que no se aplicaría si detectaba Linux; la detección falló, y la corrección completa tardó hasta mayo de 2025.
- Las llaves de Secure Boot. Linux sigue dependiendo de la firma de Microsoft para arrancar con Secure Boot. Los certificados de 2011 que firman el shim caducaron en junio de 2026. Los equipos siguen arrancando, porque el firmware no comprueba esa fecha, pero las distribuciones han tenido que pasarse a las llaves de 2023.
- DirectX en WSL. Microsoft propuso en 2020 un controlador para usar la tarjeta gráfica desde WSL, pero los responsables de gráficos del kernel lo rechazaron porque solo sirve para conectar con bibliotecas cerradas. Sigue fuera del kernel oficial.
- Lo que no se porta. Teams tuvo un cliente para Linux entre 2019 y 2022, y se retiró a favor de la versión web. Office sigue sin versión para Linux.
Microsoft no se ha convertido en una empresa de software libre. Windows y Office siguen cerrados, y su aportación al kernel, importante en Hyper-V, la deja hoy en torno al puesto 20 entre las empresas que más contribuyen, según el recuento de LWN. Lo que cambió fue el negocio: cuando el dinero pasó de vender licencias de Windows a alquilar servidores en la nube, Linux dejó de ser el rival y se convirtió en lo que la mayoría de los clientes de Microsoft quiere ejecutar. Para quien programa, el resultado es práctico: hoy se puede trabajar con herramientas de Linux en Windows, con C# en Linux y con el código en GitHub sin elegir bando. Si estás empezando, nuestra guía de SSH y sus comandos y la de redes básicas te sirven en los dos sistemas.
Más fuentes: The Register, Ballmer y el «cáncer» (2001); Microsoft, acuerdo con Novell (2006); The Register, «Microsoft ♥ Linux» (2014); Linux Foundation, Microsoft miembro Platinum (2016); Microsoft, la compra de GitHub (2018); The Register, Brad Smith (2020); BleepingComputer, el fallo de SBAT; Microsoft, caducidad de los certificados de Secure Boot; versiones de WSL en GitHub. Tux: Larry Ewing y The GIMP.
