Una araña del tamaño de una moneda de un euro, colgada boca abajo de un hilo bajo su tela, pasa la noche durmiendo en dos fases distintas, y una de ellas se parece al sueño REM de los humanos: mueve los ojos y le dan pequeños espasmos en las patas. Así lo cuenta un estudio de la Universidad de Bonn publicado en la revista PNAS con la araña saltadora australiana Portia fimbriata. Y lo más llamativo: si se le quita ese sueño, al día siguiente lo recupera.
El sueño REM (por rapid eye movement, movimiento rápido de los ojos) es la fase en la que los humanos tenemos los sueños más vívidos. Durante décadas se pensó que era exclusivo de mamíferos y aves, pero en los últimos años se han descrito fases activas parecidas en animales muy alejados, como pulpos y sepias. En 2022, un equipo dirigido por la bióloga Daniela C. Rößler ya había observado algo similar en crías de otra araña saltadora, Evarcha arcuata, cuyo cuerpo casi transparente deja ver cómo se mueven las retinas. Pero entonces faltaba demostrar que aquellas arañas estaban realmente dormidas, y no solo quietas.
Ese es el hueco que llena el nuevo trabajo, titulado «Behavioral evidence for two-stage sleep in spiders» y firmado por Nadja Geiger, Rößler y otros seis investigadores del Instituto de Biología Organísmica de Bonn y de otros centros. La universidad lo presenta como la primera confirmación completa de que una araña duerme.
Claves del estudio
- Cómo las observaron: cada araña vivía en una placa de plástico de 12 cm de diámetro y se la grabó en vídeo de alta resolución durante varios días y noches, con distintas condiciones de luz para seguir su ritmo de día y noche. De noche, cámaras infrarrojas registraban su postura y sus movimientos sin despertarlas.
- Cómo supieron que dormían: el equipo comprobó los criterios clásicos del sueño: una postura de reposo característica (colgadas boca abajo bajo la tela), menos reacción a los estímulos, que se despierten si el estímulo es fuerte y que compensen el sueño perdido. Para medir la reacción usaron un sonido y cronometraron cuánto tardaban en responder.
- Dos fases: encontraron dos etapas claramente distintas. En una, la araña está quieta; en la otra, la parecida al REM, hay movimientos de los ojos y espasmos musculares.
- Recuperan el sueño perdido: para quitarles el sueño, metieron de noche 25 moscas de la fruta vivas en sus recintos. La noche siguiente, las arañas pasaron casi un 80 % más de tiempo en la fase parecida al REM, y lo hicieron con más episodios, no con episodios más largos. «Hasta donde sabemos, es la primera demostración de un rebote de REM en un invertebrado», dicen Geiger y Rößler.
- Lo que no se sabe: no se midió la actividad del cerebro; todo se basa en el comportamiento. Las autoras dicen que tuvieron que ser cautas para no sobreinterpretar los movimientos, y la propia universidad recalca que encontrar una fase parecida al REM no demuestra que las arañas sueñen.
Qué dice una araña sobre el origen del sueño
Las arañas y los humanos tuvieron un último antepasado común hace más de 500 millones de años, y sus sistemas nerviosos son completamente distintos. Si aun así comparten un sueño en dos fases que se regula solo, como el nuestro, hay dos explicaciones posibles: o esa organización es muy antigua, o es una solución tan útil que la evolución la ha reinventado varias veces. «Lo que nos sorprendió fue lo mucho que el sueño de las arañas se parece al de los vertebrados en su estructura y su regulación», dicen las autoras, que creen que esta fase activa podría servir para procesar información.
Portia es además una candidata especialmente interesante. Es una cazadora de otras arañas conocida por su comportamiento flexible: planifica rodeos para acercarse a sus presas y hace vibrar las telas ajenas para engañar a sus dueñas. Si el sueño tiene que ver con aprender y recordar, un animal así es un buen lugar para buscarlo.
El equipo quiere ahora comparar el sueño entre muchas especies de arañas, ver si en la naturaleza duermen igual que en el laboratorio y estudiar qué pasa en el cerebro de arácnidos e insectos mientras duermen. También quiere medir cómo les afectan el cambio climático y la luz artificial de noche, que ya altera el descanso de muchos animales. De momento, la respuesta a la pregunta del titular de la universidad, «¿con qué profundidad duermen las arañas?», es que lo hacen de forma más parecida a nosotros de lo que nadie esperaba.
Artículo científico: Geiger, N., Capelle, M. Q., Rosentreter, P., Herberstein, M. E., Bahl, A., De Agrò, M., Klein, B. A. y Rößler, D. C., «Behavioral evidence for two-stage sleep in spiders», PNAS 123 (45), 2026. Más fuentes: Yahoo News (método de privación de sueño, rebote del 80 % y citas de las autoras), ScienceDaily y, sobre el estudio de 2022, Spektrum. Foto de portada: Daniela C. Rößler / Universidad de Bonn.
Fuente: Universidad de Bonn, «How deeply do spiders sleep?», EurekAlert, 26 de octubre de 2026
