¿Que otra cosa puede ser más perfecta para regalar?
La parodia de una pedida de mano, con un manual de Java en lugar de anillo. Para un programador, quizá el regalo más romántico posible.

Todo parece ir bien en el lanzamiento… hasta que la aplicación se encuentra con el mundo real. Por eso las primeras versiones conviene publicarlas poco a poco y con un plan para volver atrás.