El primer «centro de datos» de Google en el espacio ya está trabajando. El satélite prototipo de Project Suncatcher, lanzado el 1 de octubre, ha terminado sus pruebas iniciales y ejecuta inteligencia artificial en órbita con los chips de Google, las TPU. Lo primero que le pidieron fue un poema. Con el modelo abierto Gemma 4, el satélite devolvió un haiku en inglés: «Blue marble below / Data streams in silent grace / Starlight feeds my core», algo así como «La canica azul abajo / los datos fluyen en silenciosa gracia / la luz de las estrellas alimenta mi núcleo».
Como contamos cuando despegó, Suncatcher es la apuesta de Google para llevar parte de su capacidad de cálculo al espacio, donde los paneles solares reciben luz casi continua y no compiten por la red eléctrica con nadie. El diseño que Google publicó en 2025 imagina grupos de 81 satélites volando a pocos cientos de metros unos de otros, en un radio de alrededor de un kilómetro, conectados por láser. El prototipo, construido por la empresa Planet y lanzado en un Falcon 9 de SpaceX junto a más de cien naves, es el primer paso para comprobar si esa idea sobrevive fuera del laboratorio.
Claves del primer satélite de Suncatcher
- Cuatro chips, uno cada vez. El satélite lleva cuatro TPU, pero sus paneles generan como mucho 1 kW, así que solo puede tener una encendida al mismo tiempo, y durante unos 20 minutos seguidos antes de tener que parar. Esas ventanas cortas complican, además, coordinar el trabajo con las estaciones de tierra.
- Tres semanas de puesta a punto. Antes de pedirle nada, el equipo pasó unas tres semanas comprobando cada sistema de la nave. Después de la primera tarea le hizo escribir también quintillas humorísticas y le pidió un informe de las condiciones en órbita. Según un portavoz de Google, todo funciona con normalidad.
- La prueba de verdad: calor y radiación. Ahora empieza lo importante. En el vacío el calor solo se puede tirar por radiadores, y la radiación espacial puede cambiar bits de memoria sin que los sistemas de vigilancia habituales lo detecten. En los ensayos en tierra, esos errores parecían un problema menor para usar un modelo ya entrenado y uno mayor para entrenarlo; la órbita dirá cuánto.
- Lo siguiente, en 2027. Google planea lanzar dos satélites más, con TPU más avanzadas y más potencia, para demostrar los enlaces ópticos entre ellos: la pieza clave para que varios satélites trabajen como un solo ordenador.
Por qué Google quiere cálculo en el espacio
La inteligencia artificial necesita cada vez más electricidad, y la falta de energía y de conexiones a la red ya es uno de los grandes cuellos de botella para construir centros de datos en tierra. En órbita, el sol es gratis, pero todo lo demás es caro: hay que lanzar cada kilo, refrigerar sin aire y proteger los chips de la radiación. Lo que distingue a Suncatcher de proyectos como los de SpaceX o Starcloud es que quiere repartir un mismo trabajo entre muchos satélites muy juntos, en lugar de hacer cálculos aislados en cada uno.
Que un solo chip escriba un haiku durante veinte minutos está muy lejos de un centro de datos, y la propia cuenta depende de que lanzar al espacio sea mucho más barato, algo que hoy pasa por la reutilización total de Starship. Pero el prototipo ya ha demostrado lo básico: un chip de IA comercial puede funcionar en órbita y responder desde allí. A partir de ahora, lo que importa son los datos de temperatura y de errores que mande de vuelta.
Más fuentes: Google Research, diseño de Project Suncatcher. Lee también: Google pone sus chips de IA en órbita. Imagen: la Tierra fotografiada desde el Apolo 17 en 1972 (NASA, dominio público, vía Wikimedia Commons).
