Los robots que ordenan la casa suelen imaginarse como humanoides que caminan entre los muebles. Stringman toma otro camino: cuelga una pinza de cuatro cables anclados en las esquinas del techo y la lleva a cualquier punto del cuarto para recoger juguetes, ropa u otros objetos del piso. Cuesta $795 USD ya armado, sus planos y su código son abiertos, y esta semana fue uno de los proyectos más comentados de Hacker News.
La idea no es nueva. Los robots de cables, que los ingenieros llaman cable-driven parallel robots, mueven desde hace años las cámaras aéreas que sobrevuelan los estadios, como Skycam, y hay proyectos abiertos que los usan para imprimir en 3D (Hangprinter) o para cortar madera (Maslow CNC). Stringman lleva el principio a un cuarto de una casa. Lo creó Nathaniel Nifong, de la empresa estadounidense Neufangled Robotics, y el diseño tiene desde noviembre de 2025 la certificación de hardware abierto de la OSHWA.
Cada esquina lleva un anclaje con un motor que enrolla su cable. Para mover la pinza, los motores recogen unos cables y sueltan otros; para subirla o bajarla, recogen o sueltan los cuatro a la vez. La pinza tiene dos dedos con cinta antiderrapante y una muñeca que gira, y recibe la corriente por uno de los cables. Unos algoritmos frenan el balanceo cuando se desplaza rápido, sin motores adicionales.
Lo que trae Stringman
- Precio. $795 USD armado y listo para instalar y calibrar, con un plazo de entrega de cuatro semanas. El kit para imprimir las piezas uno mismo costaba $655 USD y está agotado; las placas de circuito y los cables especiales se venden aparte por $55 USD.
- Tamaño del cuarto. Funciona en cuartos de 3 a 10 m de diagonal y de 2.3 a 4 m de alto. Los anclajes se atornillan a la pared sobre un poste de madera, o se sujetan con correas a una columna, y se quitan sin herramientas.
- Carga y velocidad. Levanta hasta 2.2 kg cerca del piso, 1.9 kg en promedio, y se desplaza a unos 0.4 m/s. Según la empresa, un brazo robótico de 0.75 m carga en promedio 0.32 kg y alcanza un volumen de 0.88 m³, frente a los 147 m³ de Stringman.
- Seguridad. Si alguien jala un cable con más de 28 N, el motor lo suelta con un movimiento amortiguado. El límite se puede bajar, a cambio de cargar menos peso.
- Cámaras y cómputo. Dos anclajes llevan cámaras de 1920×1080 y la pinza una de gran angular. El control corre en la computadora del usuario, que habla por Wi-Fi con una Raspberry Pi Zero 2W en la pinza y con Raspberry Pi 3A+ en los anclajes.
- Sin depender de la nube. Se maneja desde una interfaz local y puede funcionar solo en la red de la casa; la consola remota es opcional.
- IA y agentes. Trae modelos para agarrar objetos y elegir dónde dejarlos, que reconocen contenedores marcados con etiquetas fiduciales. Es compatible con LeRobot, la biblioteca de robótica de Hugging Face: según la empresa, con unas 50 demostraciones grabadas desde su interfaz se puede entrenar una política nueva. También ofrece una API de Python, un servidor MCP para agentes de IA y una simulación en MuJoCo.
- Abierto. El diseño mecánico, las placas de circuito y el software están publicados; el código de control está en GitHub bajo licencia Apache 2.0. La empresa dice que lleva unas 1,000 horas de pruebas en casas reales.
Un robot para la casa sin piernas ni brazos
Mientras buena parte de la industria apuesta por robots humanoides que algún día caminen por la casa, Stringman resuelve una tarea concreta, levantar cosas del piso y dejarlas en su lugar, con piezas baratas y un principio que ya funciona en los estadios. Al colgar del techo, no ocupa espacio en el piso y llega a todo el cuarto, algo que un brazo fijo no puede hacer. Su apertura también importa: cualquiera puede revisar el código, entrenarlo con sus propios datos o fabricar las piezas.
Los límites también están claros. Los cables cruzan el espacio donde se mueve la gente, así que el robot funciona mejor en cuartos despejados, y varios comentaristas de Hacker News dudaron de que una familia acepte cables atravesando la sala. Nifong respondió que el límite de tensión evita accidentes graves y que, en cuartos con ventilador de techo, basta con bajar el techo del área de trabajo. Stringman no dobla ropa ni hace la cama, pero con una pinza de $795 USD, LeRobot y un servidor MCP, es una plataforma accesible para quien quiera experimentar con robots y agentes de IA en casa, como ya ocurre en el laboratorio con estándares como MHS.
Fuente: Neufangled Robotics, «Stringman»; código de Stringman en GitHub; certificación de la OSHWA; discusión en Hacker News. Imagen de portada: Neufangled Robotics.
