Anthropic, la empresa que desarrolla Claude, quiere cotizar en la bolsa. El 26 de octubre presentó ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) su S-1, la declaración de registro que una empresa debe presentar antes de vender acciones al público, y planea cotizar en Nasdaq con la clave «ANT». El documento, de cientos de páginas, abre por primera vez sus números: $16,300 millones de USD de ingresos registrados en el primer semestre de 2026, casi catorce veces más que un año antes, y cientos de miles de millones de dólares en compromisos de cómputo a varios años.
Hasta ahora, lo que se sabía de las finanzas de los grandes laboratorios de IA salía de filtraciones y de rondas de inversión privadas. Una salida a bolsa obliga a publicar estados financieros, los riesgos del negocio y quién manda en la empresa. Anthropic presentó primero un borrador confidencial en junio y ahora lo hizo público, un paso que la deja por delante de OpenAI en la carrera por cotizar. Todavía no hay número de acciones ni precio. Y aunque se habla de «aprobación», la SEC no aprueba ni desaprueba las acciones ni opina sobre si son buena inversión: revisa que el documento cumpla las reglas de información, y solo cuando la declaración de registro se vuelve efectiva se puede vender la primera acción. Hoy todavía no lo es.
Claves del S-1 de Anthropic
- Ingresos que se disparan. Registró ingresos de $41 millones de USD en 2023, $386 millones en 2024 y $4,585 millones en 2025, cifras anuales auditadas. En los primeros seis meses de 2026 registró $16,286 millones, contra $1,163 millones en el mismo periodo de 2025; las cifras semestrales no están auditadas. Son ingresos reconocidos en la contabilidad, no efectivo cobrado. La propia empresa advierte que no espera mantener ese ritmo.
- Una pérdida enorme, en buena parte contable. La pérdida neta del semestre fue de $80,748 millones. El rubro más grande, $72,388 millones, es el cambio en el valor razonable de sus notas convertibles, pasivos derivados y otros instrumentos: cuanto más vale la empresa, más valen en el papel esos instrumentos que deben convertirse en acciones. Ese rubro no explica toda la pérdida: también suman $8,757 millones de otros gastos netos y la pérdida operativa, la del negocio en sí, que fue de $693 millones, frente a $2,135 millones un año antes. Los $1,111 millones de intereses cobrados restan algo de esa cifra.
- Cómputo a 20 años. El S-1 da varias cifras de compromisos, de periodos distintos que se solapan, así que no deben sumarse. En sus estados anuales informa que, después del 31 de diciembre de 2025, firmó o amplió acuerdos de centros de datos, equipos y nube con pagos mínimos de unos $417,000 millones. Al 30 de junio de 2026, sus compromisos fijos o mínimos sumaban unos $265,600 millones. Y en los hechos posteriores a ese cierre añade nuevos acuerdos, firmados después del 30 de junio, con pagos mínimos futuros de unos $245,000 millones, algunos sujetos a condiciones, que empiezan entre 2026 y 2036 y duran hasta 20 años, además de unos $21,000 millones en contratos de corto plazo. Aparte, estima entre $125,000 y $150,000 millones por cómputo adicional que no entra en esas tablas. Solo con Amazon se comprometió a gastar al menos $110,000 millones entre mayo de 2026 y abril de 2036, los use o no, con algunos ajustes y excepciones.
- Clientes grandes. Más de 11,900 clientes le pagaron $100,000 o más en los últimos 12 meses, frente a unos 950 un año antes; más de 1,900 superan el millón y unos 250, los $10 millones. La mayor parte de sus ingresos depende del consumo, es decir, de cuánto usan Claude sus clientes, no de contratos a largo plazo.
- Plantilla. Pasó de unos 940 empleados a finales de 2024 a unos 5,300 en septiembre de 2026, con más de $6.6 millones de ingresos por empleado al año.
- Costos que también vienen del pasado. En 2025 registró $1,500 millones por el acuerdo Bartz, la demanda de autores por usar sus libros para entrenar modelos.
Quién manda en Anthropic después de la bolsa
Anthropic es una «corporación de beneficio público»: por estatutos tiene que equilibrar las ganancias de sus accionistas con su propósito, que define como desarrollar IA avanzada de forma responsable. El S-1 detalla cómo se traduce eso en el control de la empresa. Comprar acciones en Nasdaq dará voz, pero no el mando.
- El fideicomiso LTBT. Un fideicomiso sin interés económico en la empresa, el Long-Term Benefit Trust, tiene las acciones clase T, que le permiten elegir y destituir a la mayoría del consejo.
- Los siete cofundadores. A través de una sociedad propia tienen las acciones clase F, que suman el 50.1 % de los votos en las decisiones de los accionistas, incluida la elección del resto del consejo.
- El público. Quien compre en la bolsa recibirá acciones clase A, con un voto cada una. Hay además una clase N, sin voto, para socios estratégicos, y una clase E para empleados, que solo vota asuntos limitados.
Por esa estructura, Nasdaq la considera una «empresa controlada», una categoría que permite exenciones concretas, como no tener un consejo mayoritariamente independiente o ciertos comités formados solo por consejeros independientes. No la libra de todas las reglas: las del comité de auditoría siguen aplicando. Anthropic dice que solo usará la exención para su comité de nombramientos y gobierno corporativo, que no será del todo independiente; hoy la mayoría de su consejo es independiente, igual que sus comités de auditoría y de compensación.
Lo que la salida a bolsa revela del negocio de la IA
El S-1 es la primera radiografía oficial de cómo funciona un laboratorio de IA de punta, y la imagen tiene dos caras. Por un lado, la demanda es real: pasar de $386 millones de ingresos en todo 2024 a $16,300 millones solo en el primer semestre de 2026 es un salto con pocos precedentes. Por otro, el modelo exige apostar cientos de miles de millones en cómputo con años de anticipación, mientras que los ingresos dependen del uso mes a mes. Si la demanda se frena, los contratos siguen ahí.
La sección de riesgos, de más de 90 páginas, también deja ver tensiones que no son técnicas. Según la versión de la propia empresa, a principios de 2026 el Departamento de Guerra de EE. UU. sugirió usar la Ley de Producción para la Defensa para obligarla a quitar los límites que pone al uso de sus modelos en armas autónomas y vigilancia masiva; después, el presidente ordenó a las agencias federales dejar de usar su tecnología y el Departamento la designó como un riesgo para la cadena de suministro. Anthropic llevó el caso a los tribunales con resultados mixtos. El 27 de agosto, un tribunal federal de California falló en gran medida a su favor y consideró esas medidas una represalia contra expresiones protegidas por la Primera Enmienda; el gobierno apeló. Pero el 25 de septiembre, el tribunal de apelaciones de Washington, D. C., por dos votos contra uno, rechazó su impugnación de la designación hecha bajo la ley de seguridad de la cadena de suministro federal. La empresa dice que evalúa sus siguientes pasos. Menciona además la dependencia de los chips avanzados, que se fabrican sobre todo en Taiwán.
Para los desarrolladores que usan Claude, el cambio inmediato es nulo, pero cotizar en bolsa obliga a rendir cuentas cada trimestre, y eso suele pesar en precios, prioridades y ritmo de lanzamientos. Falta saber a qué precio saldrán las acciones, cuándo empezarán a cotizar y cuánto dinero buscará levantar Anthropic. Esos datos llegarán en una versión actualizada del S-1.
Más fuentes: el S-1 completo en EDGAR, la base de datos de la SEC; CNBC, 26 de octubre de 2026. Foto de portada: Nasdaq MarketSite, Ajay Suresh (CC BY 2.0, Wikimedia Commons).
