Microsoft cambió las reglas de uso de todos sus servicios en línea, de Azure a Microsoft 365. Sus términos ahora prohíben de forma general hacer ingeniería inversa de cualquiera de ellos, extraer datos con scraping, sacar los pesos de sus modelos de IA y saltarse los límites de sus API. Según el análisis de la consultora SAMexpert, hasta mediados de junio esas prohibiciones solo valían para sus servicios de IA generativa. El cambio llega cuando los agentes de IA convierten la ingeniería inversa, antes un trabajo de especialistas, en algo que casi cualquiera puede intentar.
La ingeniería inversa es el arte de desarmar un programa para entender cómo funciona sin tener su código fuente. Siempre fue lenta y cara: había que leer código máquina, adivinar qué hace cada función y documentarlo a mano. En los últimos meses eso cambió. Herramientas como REA ponen a agentes de IA a analizar programas completos, y proyectos como ArtCraft rehicieron aplicaciones de Adobe y de Office con ayuda de modelos como Claude. Las empresas de software empezaron a responder por la vía que tienen más a mano: sus contratos.
Claves del cambio de Microsoft
- Qué prohíbe ahora. Según la política de uso aceptable de sus términos de producto, nadie puede usar un servicio en línea de Microsoft para hacerle ingeniería inversa, sacar los pesos de un modelo de IA o descubrir sus componentes, algoritmos o sistemas internos; para extraer datos con scraping u otros métodos; ni para intentar saltarse los límites que Microsoft fija a sus API.
- Qué cambió. SAMexpert explica que en la actualización del 15 de junio esas prohibiciones pasaron de la sección de IA generativa a las reglas generales que cubren todos los servicios en línea. La prohibición de saltarse los límites de las API es nueva. Microsoft lo resumió en su registro de cambios como una actualización «para mayor claridad».
- Copiar funciones, también. Desde el 1 de mayo, los términos prohíben usar un servicio en línea «para replicar funciones del producto». No definen qué es replicar, lo que deja el límite a la interpretación de Microsoft.
- Las consecuencias. Incumplir la política de uso aceptable puede llevar a que Microsoft suspenda el servicio. SAMexpert advierte que la prohibición del scraping no tiene una excepción explícita para los datos del propio cliente: las herramientas de exportación que Microsoft documenta siguen permitidas, pero las de migración, respaldo o carga de datos que extraigan información por caminos no soportados conviene revisarlas.
Lo que dice la ley, más allá del contrato
Un contrato no siempre tiene la última palabra. En la Unión Europea, la directiva sobre la protección jurídica del software, la 2009/24/CE, permite observar, estudiar y probar el funcionamiento de un programa que se usa legalmente, y descompilarlo bajo condiciones estrictas cuando hace falta para que otro programa sea compatible con él; las cláusulas de una licencia que lo prohíban son nulas. La directiva de secretos comerciales también considera lícito estudiar un producto obtenido legalmente, aunque ahí sí cuenta lo que diga el contrato. En Estados Unidos, el caso Sega contra Accolade, de 1992, aceptó desensamblar un programa para lograr compatibilidad, y la ley de derechos de autor digitales tiene una excepción de interoperabilidad, pero tribunales como el del caso Bowers contra Baystate han dado validez a las licencias que prohíben la ingeniería inversa.
Hay un matiz importante: los términos de Microsoft hablan de sus servicios en línea, que corren en sus servidores, no de un programa instalado en tu computadora. Desarmar un servicio en la nube suele exigir atacarlo o abusar de su API, algo que las leyes protegen mucho menos que estudiar un archivo que compraste. Por eso el cambio pesa sobre todo en quien construye herramientas automáticas encima de esos servicios: agentes, extractores de datos o productos que imitan sus funciones.
Qué significa para desarrolladores y empresas
La ingeniería inversa con IA sigue siendo legítima en muchos usos: auditar la seguridad de un programa propio, recuperar software abandonado, estudiar malware o lograr que dos sistemas se entiendan. Pero el terreno se está moviendo. Si tu empresa usa Azure, Microsoft 365 u otro servicio en la nube, conviene revisar qué herramientas automatizadas extraen datos o tocan las API y si lo hacen por las vías documentadas. Y si desarrollas con agentes de IA que analizan software ajeno, conviene leer la licencia antes de empezar: lo que la IA vuelve barato técnicamente puede seguir saliendo caro en un contrato.
Más fuentes: los términos de producto de Microsoft para servicios en línea; SAMexpert, la prohibición de replicar funciones (mayo); la Directiva 2009/24/CE. Lee también: ArtCraft y el software creativo abierto con IA. Foto de portada: Coolcaesar (CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons).
Fuente: SAMexpert, «Microsoft Product Terms July 2026: Scraping Ban», 1 de julio de 2026
