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ArtCraft quiere reconstruir el software creativo con Rust e IA: 13 apps libres, más de 180,000 estrellas en GitHub y muchas dudas

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Hace diez días contamos cómo ArtCraft había publicado en dos semanas 13 aplicaciones de código abierto que imitan a Photoshop, Premiere, Lightroom, Word o AutoCAD, escritas en Rust con ayuda de la IA. Desde entonces, el proyecto no ha parado de crecer: sus apps suman ya más de 180,000 estrellas en GitHub, PhotoCraft supera las 72,000 y casi todas han sacado varias versiones nuevas. También ha crecido el debate sobre si este software hecho a toda velocidad puede llegar a ser de verdad una alternativa profesional.

El mercado del software creativo lleva años dominado por aplicaciones comerciales como Photoshop, Illustrator, Premiere Pro o Lightroom: herramientas maduras, con complementos, formatos consolidados y flujos de trabajo profesionales, pero también con suscripciones caras y una complejidad que mantiene viva la demanda de alternativas. ArtCraft, el estudio de Brandon Thomas, ataca ese mercado por dos frentes: una familia de editores libres, las Crafting Apps, y un entorno visual para generar imagen y vídeo con IA, ArtCraft AI Studio.

PhotoCraft con La gran ola de Kanagawa abierta, capas y ajustes en el panel derecho
PhotoCraft, la alternativa a Photoshop y la más popular del proyecto. Captura: PhotoCraft (storytold, Apache-2.0); obra: La gran ola de Kanagawa, de Hokusai, de dominio público.

Claves de ArtCraft, diez días después

  • Trece apps, una filosofía: en lugar de un programa que lo haga todo, cada app cubre una tarea: PhotoCraft (edición de imagen), VectorCraft (ilustración vectorial), FilmCraft (vídeo), LightCraft (biblioteca fotográfica y revelado RAW), PdfCraft (PDF), EffectCraft (efectos y animación de gráficos), DesignCraft (maquetación), FigCraft (diseño de interfaces), WordCraft (textos), GridCraft (hojas de cálculo), DeckCraft (presentaciones), SoundCraft (audio) y CADCraft (diseño técnico). Comparten principios: son nativas, sin Electron; trabajan con archivos locales, sin nube; usan los atajos y diseños que los profesionales ya conocen, y se pueden manejar desde la línea de comandos o desde un agente de IA a través de MCP. Doce funcionan también en el navegador.
  • Una acogida enorme: según la API de GitHub, el 24 de octubre PhotoCraft tenía 72,283 estrellas, frente a las 61,213 de hace diez días, y las 13 apps sumaban 183,746. Le siguen PdfCraft (17,593), FilmCraft (16,031), WordCraft (15,862) y LightCraft (14,517). PhotoCraft ya cuenta 439 colaboradores, frente a 306 el día 14.
  • Un ritmo frenético: PhotoCraft ha pasado de la versión 0.9 a la 0.15.1 en diez días, y las otras doce publicaron versiones nuevas el 22 o el 23 de octubre. El lanzador que las instala y actualiza va por la 0.5.1.
  • Todavía en pañales: la propia web clasifica PhotoCraft, PdfCraft y FigCraft como «alfa temprana» y el resto, «en desarrollo». El README de PhotoCraft lo deja claro: «todavía no sustituye a Photoshop para el trabajo profesional diario».

Las estrellas no son usuarios. Una estrella en GitHub no equivale a una instalación, ni mucho menos a alguien que use la app para trabajar: también expresa curiosidad, interés técnico o ganas de seguir el proyecto. Aun así, ese volumen de atención para un conjunto de apps de tres semanas de vida muestra que hay mucha gente interesada en alternativas abiertas a las suscripciones.

FilmCraft con una película en la línea de tiempo y el visor de colorLightCraft revelando la fotografía The Tetons and the Snake River de Ansel Adams
FilmCraft, el editor de vídeo, y LightCraft, el de revelado fotográfico. Capturas: FilmCraft y LightCraft (storytold, MIT o Apache-2.0); metraje de dominio público y foto de Ansel Adams (1942), de dominio público.

El debate en la comunidad. El entusiasmo convive con muchas dudas. En el hilo de Hacker News donde se presentaron, con 246 comentarios, hay de todo: «Lo he probado: software muy roto hecho por IA», escribía un usuario; «He compilado y ejecutado el clon de Photoshop en mi Mac y parecía funcionar casi bien», respondía otro. Las críticas más repetidas hablan de herramientas de selección que fallan, lentitud y atajos que no responden, y de la distancia entre las promesas y los resultados. Según Digital Trends, Thomas llegó a escribir en X que había «programado a base de vibe coding» sustitutos de siete apps de Adobe, y en Reddit, que alcanzarían «el 100 % de paridad en un mes». En el mismo hilo de Hacker News, en cambio, reconocía que «no están ni de lejos listas» y explicaba su estrategia: «Necesitaba sembrar una comunidad que ayudara a aportar informes de errores y PR».

La otra gran preocupación es el mantenimiento. Cada editor necesita pruebas, documentación, correcciones y compatibilidad con archivos reales. Ampliar el catálogo da visibilidad, pero también reparte el esfuerzo entre más frentes. Según Digital Trends, Thomas asegura que el proyecto está «totalmente financiado» por su equipo, y las apps sirven también de escaparate para los productos de IA de pago de ArtCraft.

La distinción fundamental: la popularidad de un repositorio demuestra interés, pero no garantiza que el programa esté preparado para flujos de trabajo profesionales.

Rust y la programación con IA. Todas las apps están escritas en Rust, un lenguaje que da rendimiento y seguridad de memoria sin recolector de basura, algo valioso en programas que mueven imágenes enormes, vídeo o documentos con muchas capas. Pero Rust no hace por sí solo que una aplicación sea rápida o estable: la arquitectura, los algoritmos y las pruebas siguen siendo lo que decide. La otra pieza es la IA: buena parte del código lo escriben modelos de lenguaje a partir de instrucciones, el llamado vibe coding, y muchos cambios llevan la firma de Claude como coautor. Eso permite a un equipo pequeño abordar en semanas lo que antes llevaría años, pero producir código no es lo mismo que construir un producto maduro: un editor profesional tiene que interpretar bien archivos complejos, no perder nunca el trabajo del usuario y comportarse de forma predecible en los casos raros.

Ahí es donde entra la comunidad. Los colaboradores humanos aportan pruebas con archivos reales, conocimiento de cómo se trabaja de verdad con estas herramientas y criterio para decidir si un cambio resuelve un problema o crea otro. La IA acelera la escritura; las personas ayudan a saber si lo escrito funciona y merece la pena mantenerlo.

Los retos que tiene por delante:

  • Compatibilidad real: abrir un PSD no basta; hay que conservar sus capas, efectos, tipografías y aspecto.
  • Estabilidad: las apps deben evitar la pérdida de trabajo y recuperarse bien de los errores.
  • Calidad funcional: los controles tienen que funcionar en los casos normales y también en los complejos.
  • Mantenimiento: cada versión debe mejorar sin romper lo que ya funcionaba.
  • Concentración de esfuerzos: trece apps exigen muchos recursos para pruebas, documentación y soporte.

ArtCraft no necesita superar a Adobe en todo para ser útil. Si da resultados fiables en tareas concretas, puede convertirse en una opción atractiva para estudiantes, aficionados, usuarios de Linux y profesionales que quieran ahorrar. Digital Trends llegaba a una conclusión parecida tras probarlas: prometedoras para experimentar y para proyectos personales, pero aún no para trabajos con plazos o por encargo.

WordCraft con un documento abierto y la cinta de opciones al estilo de Word
WordCraft, la alternativa a Word: el proyecto ya no se limita a Adobe y llega a la ofimática. Captura: WordCraft (storytold, MIT o Apache-2.0).

ArtCraft AI Studio: dirigir la IA en lugar de solo escribirle. El producto original de ArtCraft, en GitHub desde 2022 y con 36,234 estrellas, responde a otra necesidad. Se presenta como «el IDE para artistas»: un entorno visual para crear imagen y vídeo con IA en el que, en lugar de escribir una descripción y aceptar lo que salga, se prepara la escena antes de generarla. Entre sus herramientas:

  • Composición en 2D con capas, fondos, herramientas de dibujo y eliminación de fondos.
  • Escenas en 3D para controlar la perspectiva, la cámara y la profundidad, incluso combinando kits de objetos 3D.
  • Convertir una imagen en un objeto 3D que se puede colocar y girar.
  • Posar personajes con un maniquí y trasladar su identidad a la imagen final.
  • Texto a imagen, edición con indicaciones o con máscaras sobre el lienzo, e imagen a vídeo.
ArtCraft AI Studio: un maniquí 3D posado en un paisaje antes de generar la imagen
En ArtCraft AI Studio se posa un maniquí en la escena y se elige la cámara antes de generar. Imagen: ArtCraft (storytold), del README del proyecto.

El enfoque tiene sentido porque los generadores que dependen solo del texto dan poco control: mantener la posición de un personaje, repetir un escenario o conservar una composición entre varias tomas es muy difícil si todo depende de una frase. La última versión es la 0.41.0, del 26 de septiembre, y el código es libre (MIT o Apache-2.0). Pero hay que distinguir la aplicación de los modelos: las imágenes y los vídeos se generan a través de proveedores, el propio de ArtCraft, con un catálogo de 62 modelos, Grok, Midjourney, Sora o World Labs, y tiene previstos Kling, Google, Runway y Luma. Que la interfaz sea abierta no significa que los modelos se ejecuten en local ni que su uso sea gratis e ilimitado.

Los dos proyectos pueden complementarse: un creador podría generar una imagen en AI Studio, retocarla en PhotoCraft, añadir elementos vectoriales en VectorCraft y animarla en EffectCraft o FilmCraft. Hoy por hoy es una posibilidad, no una integración terminada entre todas las apps.

Lo que está en juego para el software creativo

ArtCraft llega cuando coinciden tres tendencias: la IA ya escribe buena parte del código, crece la demanda de software abierto y muchos usuarios están cansados de pagar suscripciones. La IA permite construir aplicaciones a un ritmo impensable para un equipo pequeño hace unos años; el código abierto deja que otros participen, y el precio de las herramientas comerciales da a los usuarios un motivo claro para probar alternativas. Pero el código abierto no elimina los costes de mantenimiento, las dificultades de compatibilidad ni la necesidad de financiar el desarrollo a largo plazo.

El reto será mantener el impulso sin sacrificar la calidad. Un catálogo de trece apps impresiona como demostración, pero quizá sea más valioso que dos o tres alcancen un nivel excelente que tener decenas de herramientas en fase experimental indefinida. Lo importante no es que ArtCraft imite interfaces conocidas, sino que convierta esa ambición en software fiable que la gente quiera usar cada día. Si lo consigue, habrá demostrado algo más grande que sus propias apps: que la IA no solo está cambiando cómo se usa el software, sino también cómo se construye.

¿Quieres probarlas? Descárgalas solo desde getartcraft.com o desde los repositorios de storytold en GitHub, y trabaja con copias de tus archivos: siguen siendo versiones alfa.

Más fuentes: organización storytold en GitHub (estrellas y versiones consultadas con su API el 24 de octubre de 2026), repositorio de PhotoCraft, repositorio de ArtCraft AI Studio, debate en Hacker News y análisis de Digital Trends (10 de octubre de 2026). Imágenes: capturas oficiales de las apps, del repositorio craft-launcher-assets, con interfaz bajo licencia MIT o Apache-2.0 y obras de dominio público o hechas con las propias apps; portada: collage de decodigo.com con esas capturas.

Fuente: ArtCraft Apps, catálogo oficial