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«No puedo querer a Digit 5»: el cofundador de Agility explica por qué su humanoide más útil no es el robot que soñaba

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«No puedo querer a Digit 5». Lo escribe Jonathan Hurst, cofundador de Agility Robotics, en un ensayo que es portada del número de noviembre de IEEE Spectrum. Su nuevo humanoide es, dice, el robot más grande, pesado y caro que la empresa construirá nunca: 129 kg, sin capacidad para correr ni saltar y diseñado para sentarse en el suelo y apagar sus motores cuando se le acerca una persona. Y también es, según Hurst, el primero que puede hacer trabajo útil a gran escala.

Agility nació en 2015 del laboratorio de robótica dinámica de Hurst en la Universidad Estatal de Oregón. Su obsesión era el movimiento: robots que caminaran y corrieran con la elegancia de un animal. Primero llegó ATRIAS, un bípedo de investigación cuyo nombre es una broma de físicos («Assume The Robot Is A Sphere»), y después Cassie, con sus patas de avestruz, que batió el récord de 100 metros para robots bípedos. Vendieron 10 a universidades a $250,000 USD cada uno y saturaron el mercado. Al añadirle torso y brazos nació Digit, que Amazon probó y que se convirtió en el primer humanoide desplegado comercialmente, en los almacenes de GXO.

Agility presentó Digit 5 el 15 de septiembre, y el ensayo de Hurst, publicado el 19 de octubre, cuenta el lado que no sale en las notas de prensa: cómo las exigencias de los clientes y de las normas de seguridad convirtieron un robot ágil y grácil en algo que, en sus palabras, «se parece más a una carretilla elevadora».

Claves de Digit 5 y del giro de Agility

  • Más grande y más fuerte: pesa 129 kg, mide 1.81 m, alcanza estantes de hasta 2.2 m y levanta una y otra vez cajas de 22.7 kg, un 40 % más que Digit 4. Es el peso máximo que recomiendan las guías de salud laboral de EE. UU. para un trabajador humano.
  • 90 minutos de trabajo, 9 de carga: la batería y su refrigeración ocupan cerca del 75 % del torso. Se recarga sola en una base que entrega 240 amperios a 48 voltios, tanta corriente que, cuenta Hurst, los gruesos cables se mueven visiblemente por las fuerzas magnéticas. Con esa relación de 10 a 1 (Digit 4 tenía 2 a 1), puede trabajar más de 20 horas al día.
  • Diseñado para trabajar junto a personas: con Digit 4, los clientes tenían que encerrar los robots tras barreras físicas por exigencias de las aseguradoras y la normativa. Agility dedicó dos años a evitarlo. Digit 5 lleva sensores y un controlador de seguridad independiente: cuando alguien se acerca, se detiene, deja la carga, se sienta en el suelo y corta la potencia de sus motores antes de que la persona pueda tocarlo.
  • Adiós a las patas de avestruz: las piernas «hacia atrás» de Cassie y de los Digit anteriores eran ideales para caminar y correr, pero al agacharse el tobillo chocaba con el suelo. Como Digit 5 pasará el día levantando cosas casi del nivel del piso, ahora tiene piernas como las humanas, con motores en rodilla y cadera que suman fuerza para levantarse. Hurst se queja de que parezca que copiaron al resto: dice que llegaron a esa forma solo por ingeniería.
  • Lo que perdió: todo ese volumen hace que Digit 5 ya no pueda correr ni saltar como sus antecesores. Hurst lo resume así: si ves un humanoide con aspecto humano trabajando en una fábrica, «o no puede levantar el peso necesario o no aguanta el turno completo», y si no está cubierto de sensores, probablemente no sea seguro estar a su lado.
  • Cuándo llega: Agility espera dar acceso anticipado en el primer semestre de 2027 y venderlo de forma general a finales de ese año, también por primera vez en la Unión Europea y el Reino Unido. Dice tener más de $300 millones USD en pedidos plurianuales, sujetos a hitos contractuales. Lo fabricará en RoboFab, su planta de Salem (Oregón), con capacidad para hasta 10,000 robots al año. El precio no se ha publicado.

Cuando el cliente pesa más que el sueño

El ensayo es una rareza en una industria acostumbrada a los vídeos de humanoides haciendo volteretas. Hurst admite que él y sus cofundadores empezaron sin preguntarse qué problema le resolvían a nadie, que mantener funcionando los primeros despliegues se comió cualquier beneficio y que tuvo que ceder el control a un equipo directivo nuevo que tomó decisiones «dolorosas pero necesarias». La lección que saca: los clientes y los requisitos del producto «no arruinaron mi visión; revelaron lo que le faltaba».

Es también un aviso para quien compara humanoides por lo bien que bailan. Agility cuenta más de 65,000 horas de trabajo de Digit 4 en clientes como GXO, Amazon, Toyota o Schaeffler, la misma empresa que acaba de abrir en China una fábrica donde humanoides montan piezas para otros robots, y lo que esos clientes pidieron fue fuerza, autonomía y certificados de seguridad, no gracia. El momento importa: Agility prepara su salida a bolsa con la fusión con Churchill Capital Corp XI, que sus accionistas votarán el 2 de noviembre, y Digit 5 es el producto con el que quiere demostrar que un humanoide puede ser un negocio. Hurst, mientras tanto, cierra con una promesa: «Ahora vuelvo al trabajo para que, además, sea bonito».

Más fuentes: Agility Robotics, nota de prensa de Digit 5 (15 de septiembre de 2026), con las especificaciones, los pedidos y las fechas, y nota sobre la fusión con Churchill Capital Corp XI (13 de octubre de 2026). Imagen de portada: Agility Robotics.

Fuente: IEEE Spectrum, Jonathan W. Hurst, «The Robot I Didn’t Expect to Build», 19 de octubre de 2026