La NSA ya ha publicado en el repositorio de Ghidra, su herramienta de ingeniería inversa de código abierto, las notas de la próxima versión, la 12.2. El cambio que más usuarios van a notar es que exigirá Java 25, pero trae bastante más: depuración «sin tiempo» en fase de pruebas, mejoras de velocidad y memoria, conexiones cifradas obligatorias con sus servidores y 182 cambios en total. Todavía no se puede descargar: la versión estable sigue siendo la 12.1.4, del 21 de septiembre.
Ghidra es un desensamblador y descompilador: abre un programa compilado, sin su código fuente, y reconstruye una versión en C bastante legible de lo que hace. La NSA lo liberó en 2019 con licencia Apache 2.0, y desde entonces se ha convertido en la alternativa gratuita a herramientas comerciales como IDA Pro. Su repositorio en GitHub tiene ya más de 91,000 estrellas, y ha ganado un protagonismo nuevo con los agentes de IA: es el motor que usan por debajo herramientas como REA y servidores MCP como GhidraMCP, con más de 11,000 estrellas, y una pieza habitual de la ola de descompilaciones de videojuegos con IA.
Las novedades se conocen porque el equipo de Ghidra trabaja en abierto: el «What’s New in Ghidra 12.2» y el historial de cambios, fechado en «octubre de 2026», ya están en la rama principal del repositorio, y el historial se actualizó por última vez el 14 de octubre. Es lo habitual antes de cada versión, pero hasta que se publique la etiqueta oficial puede haber retoques.
Claves de Ghidra 12.2
- Java 25, obligatorio. Ghidra 12.1 funciona con Java 21; la 12.2 necesitará como mínimo el JDK 25. A cambio, quien escriba scripts y extensiones podrá usar las novedades del lenguaje de los últimos años, como la API para llamar a código nativo (Foreign Function & Memory), los Stream Gatherers o los comentarios de documentación en Markdown.
- Depuración «sin tiempo», en beta. Una herramienta basada en Intel PIN graba la ejecución de un programa, y Ghidra la carga para recorrerla hacia delante y hacia atrás. Trae tres vistas nuevas: una línea temporal con cada vez que salta un punto de ruptura, un árbol con las llamadas a funciones tal como ocurrieron y un visor con el valor de cada variable. Por ahora hay que activarlas en la categoría Experimental.
- Más rápido y con menos memoria. El acceso a la base de datos de cada programa pasa de un único bloqueo exclusivo a bloqueos separados de lectura y escritura, lo que, según el equipo, «en teoría» mejora el trabajo con varios hilos. Y Ghidra arranca Java con Compact Object Headers, una opción de Java 25 que reduce el tamaño de cada objeto en memoria.
- Servidores más seguros. El Ghidra Server, que permite trabajar en equipo sobre el mismo proyecto, y el servidor de BSim exigen ahora autenticación TLS en todas las conexiones, y si se instalan sin certificado propio solo escuchan en el propio equipo. Quien use Ghidra en equipo tendrá que revisar su configuración.
- Mejor análisis. Reconoce programas compilados con Go 1.26, añade el procesador Hexagon de Qualcomm y el CIP-51, corrige decenas de instrucciones de x86, ARM, RISC-V o PowerPC, y anota en una nueva propiedad en qué lenguajes estaba escrito el programa (Swift, Objective-C, Rust…). Incorpora los tipos enteros de C99, como
int8_touint64_t, y una ventana para fusionar dos estructuras de datos que resultan ser la misma. - Más accesible. Mejora el soporte de lectores de pantalla en el listado de código y el visor de bytes, y ajusta el foco del teclado en varios diálogos.

Por qué importa
Para la mayoría, el cambio práctico es Java: quien actualice tendrá que instalar el JDK 25 (en Debian 13 y Ubuntu 26.04 es el paquete openjdk-25-jdk), y las extensiones de terceros pueden necesitar una versión nueva, porque además se eliminan funciones de la API que estaban obsoletas desde Ghidra 10. Hay dos detalles más que conviene saber antes de dar el salto. Los programas que se guarden con la 12.2 pueden no abrirse en versiones anteriores, así que en un equipo conviene actualizar a la vez. Y Ghidra deja de abrir directamente varios formatos de archivo comprimido e imagen de disco, entre ellos RAR, ISO, DEB y RPM, al prescindir de una biblioteca nativa; ZIP, 7z, bzip2 y xz siguen funcionando.
También importa para las herramientas de IA que se apoyan en Ghidra. REA, por ejemplo, pide hoy expresamente una instalación de la serie 12.1, como comprobamos en nuestra guía, así que quien la use con un agente hará bien en esperar a que la herramienta confirme su compatibilidad con la 12.2. El ritmo de cambios, con muchas contribuciones de fuera de la NSA en cada versión, refleja que Ghidra ha pasado de ser una curiosidad liberada por una agencia de espionaje a una infraestructura básica de la seguridad y, ahora, de los agentes que desarman programas.
Si nunca lo has usado, no hace falta esperar a la 12.2: en nuestra guía práctica de Ghidra explicamos cómo instalar la versión actual con Java 21, abrir un programa, leer lo que reconstruye el descompilador y conectarlo con REA, con capturas reales. Cuando salga la nueva versión bastará con instalar Java 25 y descomprimirla en otra carpeta.
Más fuentes: el historial de cambios de Ghidra 12.2 y la página de versiones, en GitHub. Portada: logotipo de Ghidra, de Ryan Kurtz, licencia Apache 2.0, Wikimedia Commons.
Fuente: NSA, «What’s New in Ghidra 12.2»
