Japón tiene todo listo para lanzar su misión más ambiciosa al espacio profundo. El 20 de octubre a las 4:41, hora de Japón, un cohete H3 debe despegar del Centro Espacial de Tanegashima con MMX (Martian Moons eXploration), una nave que viajará a Marte, se acercará a su luna Fobos, dejará en ella un pequeño rover y, si todo sale bien, volverá a la Tierra en 2031 con al menos 10 gramos de su suelo. Sería la primera vez que se traen muestras del sistema de Marte.
La agencia espacial japonesa, JAXA, ya trajo a casa polvo de dos asteroides con sus sondas Hayabusa: granos de Itokawa en 2010 y 5.4 gramos de Ryugu en 2020. MMX quiere repetir la hazaña mucho más lejos. La misión estaba prevista para 2024, pero se retrasó por los problemas de desarrollo del nuevo cohete H3, y como Marte y la Tierra solo quedan bien alineados para viajar cada dos años, la siguiente oportunidad era esta. El H3 tampoco llega en su mejor momento: en diciembre de 2025 su octavo vuelo falló y el satélite de navegación Michibiki 5 no alcanzó su órbita. Volvió a volar con éxito en junio de este año.
Fobos es una luna pequeña y extraña. Mide unos 27 kilómetros en su lado más largo, tiene forma de patata y gira a solo unos 6,000 kilómetros sobre la superficie de Marte, tan cerca que da tres vueltas al planeta cada día. Cada siglo se acerca unos dos metros más, y algún día acabará despedazada o chocando contra Marte. Nadie sabe con certeza cómo llegó ahí.
Claves de la misión MMX
- Cuándo verlo. El despegue está fijado para el 20 de octubre a las 4:41 en Japón, que son las 21:41 del 19 de octubre en España y las 13:41 del 19 de octubre en el centro de México. JAXA lo emitirá en directo en su canal de YouTube, en japonés y en inglés. Si hay que aplazarlo, JAXA tiene reservado del 21 de octubre al 7 de noviembre.
- El cohete más potente de Japón. MMX vuela en la versión H3-24L: dos motores principales LE-9, cuatro aceleradores sólidos y, por primera vez en un H3, la cofia larga. Makoto Arita, responsable del lanzamiento, la describió en la rueda de prensa del 18 de octubre como «la versión más fuerte si se trata de llevar algo pesado muy lejos». Como la trayectoria calienta más la cofia que en otras misiones, le han añadido aislante.
- Una nave de 4,480 kilos. MMX tiene tres módulos: uno de propulsión para el viaje de ida, uno de exploración y uno de regreso, que traerá la cápsula con las muestras. Lleva once instrumentos científicos, siete en la nave y cuatro en el rover, entre ellos un espectrómetro de rayos gamma y neutrones de la NASA y uno de infrarrojo del CNES francés.
- Un rover que pesa como una carta. Idefix, construido por las agencias de Francia (CNES) y Alemania (DLR), tiene una masa de 25 kilos, pero en Fobos, con su gravedad diminuta, pesaría lo mismo que 15 gramos en la Tierra. Rodará por la superficie para estudiar su composición y su textura y ayudar a elegir dónde aterriza la nave grande.
- Dos formas de recoger suelo. La nave aterrizará en Fobos en 2030. Un brazo robótico clavará un tubo para sacar material de más de dos centímetros de profundidad, y otro muestreador soltará un chorro de gas junto a una de las patas para recoger el polvo de la superficie. La meta son al menos 10 gramos.
- Orbitar una luna que casi no tiene gravedad. Fobos es demasiado ligera para que una nave la orbite como orbitaría la Luna. MMX dará vueltas a Marte en una órbita de cuasisatélite, que la mantiene siempre cerca de Fobos, como si la rodeara. Será la primera nave que lo haga.
- Cinco años de viaje. El calendario de la ESA prevé que MMX llegue a Marte en agosto de 2027, se coloque junto a Fobos en septiembre, suelte a Idefix a principios de 2029, aterrice en 2030 y devuelva la cápsula a la Tierra en 2031. Aterrizará en Australia y las muestras se repartirán desde Japón con los socios: la NASA, el CNES, el DLR y la ESA.
Por qué importa
Hay dos ideas sobre el origen de Fobos y de su hermana Deimos. Una dice que son asteroides que Marte atrapó con su gravedad; la otra, que se formaron con los restos de un gran choque contra el planeta, como pasó con nuestra Luna. Sus colores oscuros recuerdan a los asteroides, pero sus órbitas casi circulares encajan mejor con el choque. Tener su suelo en un laboratorio podría resolverlo, y de paso enseñar cómo llegaron el agua y la materia orgánica a los planetas rocosos. Como Fobos lleva miles de millones de años recibiendo polvo lanzado desde Marte por los impactos, las muestras pueden incluir también trocitos del propio planeta rojo. Y para JAXA es una prueba de fuego: tras el fallo del H3, un buen lanzamiento de la que JAXA llama su mayor misión de exploración confirmaría que el cohete está listo para el resto de su programa.
Si el H3 cumple el 20 de octubre, empezará una espera larga: un año de viaje hasta Marte y cuatro más hasta tener en la mano un puñado de polvo de Fobos. Japón ya ha demostrado dos veces que sabe traer muestras de un mundo pequeño; ahora se juega la tercera a una distancia mucho mayor.
Datos contrastados con la nota de prensa de JAXA, su dossier de prensa, la crónica de la rueda de prensa del 18 de octubre en Nikkei y el detalle del cohete en Mynavi. Sobre las muestras de rocas, lee también lo que han revelado las rocas de la cara oculta de la Luna.
