Pocas personas han fundado o dirigido tantas empresas que hayan cambiado un sector entero: los cohetes reutilizables, el coche eléctrico, el internet por satélite. Elon Musk lleva treinta años saltando de un proyecto a otro, con éxitos enormes, promesas que llegan con años de retraso y polémicas constantes. Repasamos sus proyectos más relevantes y, sobre todo, en qué punto está cada uno en octubre de 2026.
Musk nació en 1971 en Pretoria, Sudáfrica, y se fue a Canadá con 17 años y después a Estados Unidos, donde estudió Física y Economía en la Universidad de Pensilvania. En 1995 dejó un doctorado en Stanford a los pocos días para fundar con su hermano Kimbal Zip2, una empresa de guías urbanas y mapas en internet para periódicos, que Compaq compró en 1999 por unos $307 millones USD. Con ese dinero creó X.com, un banco en línea que en 2000 se fusionó con Confinity, la empresa de un servicio de pagos llamado PayPal. Musk fue apartado de la dirección ese mismo año, pero cuando eBay compró PayPal en 2002 por $1,500 millones USD, él era el mayor accionista y se llevó unos $175 millones USD. Ese dinero financió casi todo lo que vino después.

Hoy su imperio se reduce a dos grandes compañías y dos más pequeñas. SpaceX, que en 2026 absorbió a su empresa de inteligencia artificial, xAI, y con ella a la red social X, salió a bolsa en junio con la mayor oferta pública de la historia. Tesla vende casi medio millón de coches cada trimestre y apuesta su futuro a los taxis sin conductor y a un robot humanoide. Neuralink y The Boring Company son más pequeñas, pero tienen pacientes con implantes cerebrales y túneles en funcionamiento.
Claves: sus proyectos, uno por uno
SpaceX: cohetes que vuelven y una red de satélites
Musk fundó SpaceX en 2002 con una idea fija: abaratar el acceso al espacio reutilizando los cohetes. Tras tres fracasos, el pequeño Falcon 1 llegó a la órbita en 2008, cuando la empresa estaba casi en quiebra. El Falcon 9 logró en diciembre de 2015 el primer aterrizaje de una etapa de un cohete orbital, y hoy la reutilización es rutina: sus etapas despegan y vuelven decenas de veces. En 2020, la cápsula Crew Dragon llevó astronautas de la NASA a la Estación Espacial, la primera vez que lo hacía una nave privada; ahora es el transporte habitual de la agencia, como en la misión Crew-13.
Lo que ha convertido a SpaceX en un gigante es Starlink, su red de miles de satélites de internet en órbita baja. Según la documentación de su salida a bolsa, superó los 10 millones de clientes en el primer trimestre de 2026 y aporta cerca de dos tercios de los ingresos de la empresa. Funciona también en México y en casi toda Latinoamérica, y se ha vuelto clave en zonas rurales y en conflictos como el de Ucrania.

Su gran proyecto es Starship, el cohete más grande jamás construido, pensado para ser reutilizable por completo, llevar satélites Starlink de nueva generación, servir de módulo lunar para la NASA y, en el sueño de Musk, llevar personas a Marte. Tras años de pruebas y explosiones, el 28 de septiembre de 2026 llegó a la órbita por primera vez y desplegó 26 satélites. Nos hemos asomado también a cómo es su software de vuelo.
En febrero de 2026, SpaceX compró xAI, otra empresa de Musk, en una operación que valoró a SpaceX en un billón de dólares. Y el 12 de junio empezó a cotizar en el Nasdaq con el símbolo SPCX: vendió acciones a $135 USD cada una y recaudó unos $75,000 millones USD, la mayor salida a bolsa de la historia. Musk conserva alrededor del 42 % de las acciones y más del 80 % de los votos.
Tesla: del deportivo eléctrico al taxi sin conductor
Tesla no la fundó Musk, sino Martin Eberhard y Marc Tarpenning, en 2003; él entró como principal inversor en 2004 y es su consejero delegado desde 2008. Ese año salió el primer Roadster, después el Model S (2012), el Model 3 (2017) y el Model Y, que en 2023 fue el coche más vendido del mundo. Tesla demostró que un coche eléctrico podía ser deseable y rentable, y obligó a toda la industria a seguirla.

Hoy las ventas ya no crecen como antes, por la competencia de las marcas chinas: en el tercer trimestre de 2026 entregó 486,532 coches, un 2 % menos que un año antes, aunque más de lo que esperaban los analistas. Sus baterías para la red eléctrica (Megapack) sí crecen: instaló 13.7 GWh en ese trimestre. En México, la gran fábrica anunciada en 2023 en Nuevo León quedó en pausa en 2024.
Musk insiste en que el futuro de Tesla no son los coches, sino la autonomía. Su servicio de robotaxi empezó en Austin en junio de 2025 y, según los informes de la empresa, en 2026 ya ofrece viajes sin nadie al volante en Austin, Dallas, Houston, Miami, Orlando y Tampa. En el segundo trimestre empezó a fabricar el Cybercab, un coche sin volante ni pedales pensado solo para ese servicio. El robot humanoide Optimus sigue en preparación para fabricarse a gran escala, y en octubre presentó un nuevo Roadster que «vuela» con propulsores, del que todavía no hay precio.
xAI y X: la inteligencia artificial y la red social
Musk fue uno de los fundadores de OpenAI en 2015, pero dejó su consejo en 2018 y desde entonces es uno de sus críticos más duros. En octubre de 2022 compró Twitter por unos $44,000 millones USD, despidió a la mayor parte de la plantilla y la rebautizó como X. En 2023 creó xAI, que desarrolla el chatbot Grok y montó en Memphis uno de los mayores supercomputadores del mundo, Colossus. En 2025, xAI absorbió a X, y en 2026 ambas pasaron a formar parte de SpaceX.
Neuralink: un chip en el cerebro
Fundada en 2016, Neuralink desarrolla un implante cerebral del tamaño de una moneda que lee la actividad de las neuronas y permite manejar un ordenador o un teléfono con el pensamiento. Su primer paciente, un hombre con tetraplejía, lo recibió en enero de 2024. Según la propia empresa, a principios de 2026 ya lo llevaban 21 personas, y prepara un ensayo para recuperar el habla. Su otro gran proyecto, Blindsight, pretende devolver algo de visión a personas ciegas; la FDA estadounidense le dio en 2024 la designación de dispositivo innovador, pero todavía no se ha implantado en ninguna persona.
The Boring Company: túneles contra el tráfico
La idea nació de un atasco: en 2016 Musk anunció que iba a cavar túneles para evitar el tráfico. La empresa ha quedado lejos de sus promesas iniciales, como trenes a alta velocidad bajo las ciudades, pero tiene un sistema en funcionamiento: el Vegas Loop, en Las Vegas, donde coches Tesla con conductor llevan pasajeros por túneles entre el centro de convenciones y varios hoteles. En octubre de 2026 tiene 14 estaciones y ha transportado a más de 4 millones de personas, y las autoridades han aprobado ampliarlo hasta 68 millas (unos 110 km) de túneles y 123 estaciones.

Los que no salieron o se quedaron en el camino
SolarCity, la empresa de paneles solares de sus primos Lyndon y Peter Rive, que él financió, la compró Tesla en 2016 en una operación muy criticada, y su negocio solar nunca despegó del todo. El Hyperloop, un tren en tubos casi sin aire que Musk propuso en 2013 como idea abierta para que la desarrollaran otros, inspiró a varias empresas, pero la más conocida, Hyperloop One, cerró en 2023 sin construir ninguna línea comercial. Y en 2025 Musk dirigió durante unos meses el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) del gobierno de Donald Trump, un paso por la política que le costó buena parte de su popularidad y afectó a las ventas de Tesla.
Por qué importa
Más allá de la figura de Musk, sus empresas han cambiado cosas muy concretas. Gracias a la reutilización de SpaceX, lanzar un satélite cuesta mucho menos que hace quince años, y Estados Unidos vuelve a llevar astronautas desde su propio territorio. Starlink ha llevado internet rápido a lugares donde no llegaba ningún cable. Y Tesla aceleró el paso de toda la industria del automóvil al coche eléctrico. Al mismo tiempo, concentra un poder enorme en una sola persona: controla la red de satélites más grande del mundo, una red social con cientos de millones de usuarios y uno de los modelos de inteligencia artificial más usados. Por eso sus decisiones, y sus mensajes en X, tienen efectos que van mucho más allá de sus empresas.
Si algo enseña su historia es que conviene separar lo que anuncia de lo que entrega. Muchos de sus proyectos acaban saliendo, pero casi siempre años después de la fecha prometida: los taxis autónomos, el Roadster o la llegada a Marte llevan años en el calendario. Los próximos meses dirán si Starship cumple con la NASA, si los robotaxis de Tesla se extienden más allá de Texas y Florida, y si Optimus pasa de las demostraciones a las fábricas.
Fuentes: NPR y Wikipedia (salida a bolsa y fusión con xAI); CNBC (folleto de SpaceX); Electrek (entregas de Tesla); informes de Tesla a la SEC (robotaxi, Cybercab y Optimus); The Boring Company (Vegas Loop).
