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WireClaw: el proyecto que convierte un ESP32 de $5 USD en un agente de IA que crea sus propias automatizaciones

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Cómo funciona WireClaw: la IA solo interviene al crear la regla; después, el ESP32 la cumple por su cuenta. Esquema de decodigo.com con datos de la documentación del proyecto.

WireClaw es un firmware de código abierto que convierte un ESP32, una placa que su autor calcula en unos $5 USD, en un pequeño agente de IA. Le escribes por Telegram algo como «si la temperatura pasa de 28 °C, prende el ventilador», y la placa configura sus pines y crea una regla que después cumple sola, sin IA y sin internet. El proyecto nació en febrero y en octubre llegó a Adafruit y a Electronics For You, que lo presentaron como «OpenClaw para el ESP32».

El ESP32 es un microcontrolador de Espressif con WiFi integrado, muy usado en proyectos caseros de domótica. A diferencia de una Raspberry Pi, no tiene sistema operativo ni memoria suficiente para correr un modelo de lenguaje: el chip tiene 320 KB de RAM. Por eso WireClaw no mete la IA en la placa, sino que la usa como intérprete. El ESP32 manda tu mensaje a un modelo en la nube por OpenRouter, o a uno que corra en tu propia red con Ollama, y el modelo le responde con instrucciones concretas, como «crear una regla sobre el sensor de temperatura con umbral de 28». Su autor, que publica en GitHub como M64GitHub, lo resume así: «la IA crea las reglas; las reglas funcionan sin la IA».

Claves de WireClaw

  • Dos momentos distintos. Mientras conversas, cada mensaje pasa por el modelo de IA, que puede encadenar hasta cinco llamadas a herramientas. Una vez creada la regla, la placa revisa el sensor cada 5 segundos y actúa por su cuenta: prende o apaga un pin, cambia el color del LED, manda un aviso por Telegram o publica un mensaje en la red. Las reglas se guardan en la memoria flash y sobreviven a un apagón.
  • Se instala desde el navegador. Funciona con el ESP32-C6, el S3 y el C3, siempre que tengan 4 MB de flash. Se graba desde wireclaw.io con Chrome o Edge, sin instalar nada. La primera vez, la placa crea una red WiFi llamada «WireClaw-Setup» para que le pongas desde el celular tu red, la clave del modelo de IA y el token de Telegram.
  • Veinte herramientas. La IA puede leer sensores, mover pines, crear reglas encadenadas con esperas («avísame, espera 5 segundos y prende el LED en verde»), programarlas a una hora gracias al reloj de internet y guardar notas en una memoria que conserva tus preferencias tras reiniciar. También puede hablar por el puerto serie con un Arduino, un GPS o un sensor de CO2.
  • Un modelo rápido marca la diferencia. En las pruebas del autor, Gemini 2.5 Flash responde en unos 4 segundos, Claude Sonnet 4.5 en unos 10 y DeepSeek V3.2 en unos 44, los tres con buenos resultados. Un modelo pequeño como Qwen 2.5 7B falló: se saltaba pasos y confundía las esperas. Para usarlo sin la nube recomienda gpt-oss de 20B, que ocupa 13 GB y necesita una computadora aparte.
  • Pensado para conectarse. Por NATS, un sistema de mensajería ligero, puede recibir datos de Home Assistant, de un script de Python o de otras placas WireClaw, y otro agente como OpenClaw puede usar sus herramientas directamente, sin pasar por el modelo de la placa. Todo el firmware ocupa 196 KB de RAM y 1.3 MB de flash, y tiene licencia MIT.

Lo bueno de separar a la IA de la regla, y lo que hay que cuidar

La idea resuelve uno de los problemas de poner un modelo de lenguaje a controlar cosas físicas: la IA es lenta, cuesta dinero en cada consulta y a veces se equivoca, pero aquí solo interviene una vez. Lo que se queda funcionando es una regla sencilla y predecible, que no depende de que haya internet ni de que el modelo esté de buenas. Es el mismo enfoque que siguen muchas empresas con los agentes de IA: dejar que el modelo traduzca lo que quieres, y que lo ejecute algo más simple y revisable.

Pero es un proyecto experimental, y conviene tratarlo así. Según su documentación, el control por NATS no pide contraseña, y el portal web, desde el que se pueden cambiar la configuración y las instrucciones de la IA, tampoco menciona ninguna: cualquiera que esté en tu misma red podría usarlos. La placa guarda además la clave de tu WiFi, la del modelo de IA y el token de Telegram, así que vale la pena usar una clave de API con límite de gasto. Tampoco es un controlador de tiempo real, y la propia reseña de Electronics For You recomienda no usarlo para nada crítico: un relé con un ventilador de 5 V está bien; una cerradura, un calentador o un aparato conectado a la corriente, no. Y un último aviso: a mediados de octubre aparecieron copias del repositorio en cuentas ajenas al autor que ofrecían supuestas «versiones» para descargar, un truco que se usa para repartir malware. Ya no existen, pero el proyecto original nunca publicó versiones: se instala desde wireclaw.io o compilando su código.

Con todo, WireClaw es un buen ejemplo de hacia dónde va la electrónica casera: menos código escrito a mano y más instrucciones en lenguaje normal, con la IA como traductora y no como piloto. Para aprender, para un prototipo o para recibir en Telegram la temperatura de tu cuarto, es difícil encontrar una forma más barata de probarlo.

Más fuentes: Electronics For You; Adafruit; documentación de configuración de WireClaw. Esquema: decodigo.com.

Fuente: WireClaw, repositorio oficial en GitHub