¿Por qué la Tierra tiene una luna y Venus, su vecina casi gemela, ninguna? Un estudio de la Universidad de California en Riverside propone una respuesta sin catástrofes: Venus pudo tener una luna, pero su giro cada vez más lento la habría hecho caer en espiral hasta despedazarla. Según las simulaciones, una luna como la nuestra habría durado entre 30 y 1,700 millones de años, según su tamaño.
Venus y Mercurio son los únicos planetas del Sistema Solar sin lunas. En el caso de Mercurio, tan pegado al Sol, se entiende; en el de Venus, que es casi del tamaño de la Tierra, siempre ha sido un misterio. Las explicaciones más citadas eran que nunca se formó una luna o que un gran impacto la arrancó después. El astrofísico Stephen Kane y tres colegas probaron una tercera vía: simularon qué le pasaría a una luna hipotética de Venus bajo las mareas, las mismas que hacen que nuestra Luna se aleje unos 4 centímetros cada año. El trabajo salió a mediados de septiembre y se publicó en The Astrophysical Journal.
Claves del estudio
- Todo depende de qué tan rápido gire el planeta. La Tierra gira en 24 horas, más rápido de lo que la Luna le da la vuelta, así que el abultamiento de las mareas va un poco adelantado y la empuja hacia afuera. Venus hoy tarda 243 días en dar una vuelta, y además gira al revés que casi todos los planetas. Con un giro tan lento, ese empujón se invierte y la luna cae.
- La carrera entre la luna y el radio sincrónico. El radio sincrónico es la distancia a la que una luna tardaría en dar la vuelta lo mismo que dura un día del planeta. Si Venus nació girando rápido, su luna empezó alejándose. Pero las mareas del Sol y de la propia luna fueron frenando al planeta, y ese radio creció. Cuando rebasa la órbita, la luna deja de alejarse y empieza a caer.
- El final: el límite de Roche. Muy cerca del planeta, su gravedad tira más fuerte del lado cercano de la luna que del lejano, y la parte. Los restos caerían a Venus.
- Cuestión de masa y de giro. Los autores probaron giros iniciales de 5 a 100 horas y lunas de hasta 10 veces la masa de la nuestra. Si Venus giraba en 15 horas o más, o si la luna tenía más de dos masas lunares, la destrucción llegaba en algún momento entre 30 y 1,700 millones de años. Una luna de media masa lunar habría aguantado unos 1,700 millones de años; una del doble, apenas unos 30 millones.
- No prueba que existió. El estudio muestra que la desaparición es posible sin un choque, no que Venus haya tenido luna. Y las pistas son difíciles de encontrar: cerca del 80 % de su superficie tiene una edad parecida, porque un repavimentado volcánico de hace unos mil millones de años borró las huellas anteriores.
Lo que dice sobre las lunas de otros mundos
«Mi estudio muestra que Venus no necesitó una catástrofe para llegar a lo que vemos hoy», dijo Kane. El resultado tiene una lectura más amplia: no basta con que un planeta forme una luna, también tiene que poder conservarla. Las simulaciones de los grandes choques que crean lunas sugieren que Venus quedó girando en unas 12 horas o más, justo en la frontera en la que una luna como la nuestra sobrevive o se pierde, así que el destino de Venus pudo decidirse por muy poco. Lo mismo valdría para los planetas parecidos a la Tierra que giran despacio alrededor de otras estrellas, que podrían perder sus lunas. Kane cree que tener una luna ayuda, pero que «no es un requisito para la habitabilidad».
Si Venus tuvo una luna, su choque final le habría transferido energía y giro, con efectos en su geología y quizá en su clima. Comprobarlo exigirá buscar rastros en su interior, como los que los sismólogos creen haber encontrado en el manto de la Tierra del choque que formó nuestra Luna. Mientras tanto, la idea cambia la pregunta: quizá Venus no es el planeta raro por no tener luna, y la Tierra es la afortunada por haber conservado la suya.
Más fuentes: el artículo científico en arXiv; Gizmodo, los tiempos de supervivencia. Lee también: por qué la Luna tiene dos caras tan distintas. Esquema: decodigo.com. Imagen de portada: NASA/JPL-Caltech (dominio público).
