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Orbital Matter imprimió en 3D una viga rígida en el vacío del espacio y con ella desplegó un panel solar: el primer paso para fabricar satélites gigantes en órbita

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Cómo fabrica Replicator 2 una viga en órbita: sale la resina, se enrolla en espiral, la luz UV la endurece y la viga crece y abre el panel solar. Esquema ilustrativo de decodigo.com con datos de Orbital Matter, TechCrunch y Payload.

Una startup de siete personas logró algo que hasta ahora solo se había ensayado en cámaras de vacío en tierra: Orbital Matter imprimió en 3D una viga rígida en pleno espacio, a unos 590 km de altura, y la usó para extender un panel solar. Su satélite Replicator 2, del tamaño de una caja de zapatos, sacó un hilo de resina, lo enrolló capa sobre capa y lo endureció con luz ultravioleta. La viga mide entre 32.5 y 50 cm según el medio que lo cuenta, pero la empresa dice que el mismo aparato podría fabricar vigas de más de 100 metros.

Todo lo que viaja al espacio tiene que caber en la cofia del cohete, la punta que protege la carga durante el despegue. Por eso las antenas, los paneles solares y los radiadores grandes vuelan plegados y se abren en órbita con bisagras, resortes y motores, piezas que pesan, cuestan y a veces se atoran. Orbital Matter, fundada en 2022 en Berlín por Jakub Stojek y Robert Ihnatisin, que antes trabajaron en el fabricante de impresoras 3D Formlabs, propone otra cosa: subir una impresora pequeña y un depósito de resina, y fabricar la estructura ya arriba, del largo que haga falta.

La fabricación en el espacio no es nueva, pero hasta ahora se había hecho dentro de la cabina presurizada de la Estación Espacial Internacional. En 2023, Redwire imprimió vigas en una cámara de vacío con fondos de la NASA, aunque ese proyecto nunca voló. Replicator 2 despegó en julio en la misión Transporter-17 de SpaceX, un Falcon 9 que llevaba decenas de satélites pequeños, y su meta era justo esa: imprimir en el vacío, expuesto a la microgravedad y a los cambios extremos de temperatura.

Cómo se fabrica una viga en órbita El método de Replicator 2: en el vacío, sin bisagras ni piezas móviles impresora 1U luz UV la viga crece resina en espiral: un cilindro rígido más chica que un ladrillo el panel se abre como acordeón 1 Sale la resina líquida, por una boquilla 2 Se enrolla en espiral, sin moldes 3 La luz UV la endurece en segundos 4 La viga crece y despliega el panel De medio metro a cien metros Largo de la viga. Escala logarítmica: cada marca es diez veces la anterior Hoy, en órbita: 0.3 a 0.5 m Meta de Replicator 2: 1 m 2028, con EnduroSat: unos 5 m Starlink V2 (referencia): unos 20 m Meta: más de 100 m 0.1 m 1 m 10 m 100 m La viga mide 32.5 cm según Payload y medio metro según TechCrunch; la empresa no ha publicado la cifra. Starlink V2 va solo como referencia de un panel solar actual. Fuentes: Orbital Matter, TechCrunch, Payload y Aerospace America. Gráfica: decodigo.com.
Cómo imprime Replicator 2 una viga en el vacío y su tamaño frente a las metas de Orbital Matter. Gráfica: decodigo.com con datos de Orbital Matter, TechCrunch, Payload y Aerospace America.

Claves de la viga impresa en órbita

  • El satélite. Replicator 2 es un CubeSat de 8U, de unos 13 kg, construido sobre una plataforma de EnduroSat. Lleva cuatro módulos de impresión del tamaño de 1U, cada uno más chico que un ladrillo, y gira en una órbita de unos 590 km.
  • Cómo imprime. Cada módulo saca por una boquilla un hilo de resina fotopolimérica y lo enrolla en espiral sobre un cilindro que gira; una luz UV lo endurece en segundos. El cilindro rígido crece hacia afuera, sin bisagras ni piezas móviles, y al avanzar abre el panel solar, que viaja plegado como acordeón.
  • Un primer intento fallido. En agosto, la empresa anunció la primera impresión en el vacío abierto, pero esa pieza no sirvió: la boquilla soltaba más resina de la necesaria y quedaron huecos entre capas. Tras dos meses de pruebas en tierra y una actualización de firmware, el satélite volvió a intentarlo.
  • El resultado. Según TechCrunch, Replicator 2 imprimió una viga de medio metro y con ella desplegó el panel solar, aunque una de las impresoras falló por una anomalía. Payload da otra cifra: una estructura bien unida de 32.5 cm, con la que el panel se desplegó solo en parte. Orbital Matter todavía no lo publica en su sitio.
  • Cámaras e IA a bordo. Cada impresora tiene una cámara de inspección, y un sistema de reconocimiento de imagen propio vigila la impresión y ajusta el proceso sin que intervenga una persona.
  • Socios y dinero. La empresa trabaja con la Agencia Espacial Europea y con Thales Alenia Space, con la que prepara una antena VHF montada sobre una viga impresa. Levantó una ronda semilla de $3 millones de USD y recibió €500,000 del European Innovation Council.
  • Lo que sigue. En 2028 volará con EnduroSat un satélite mayor con una impresora más grande, para desplegar un arreglo solar de 5 kW y unos 5 metros. La meta para 2030 son alas de más de 100 kW, con vigas de más de 100 m; los paneles de un satélite Starlink V2 miden unos 20 m.

Por qué una viga de medio metro puede cambiar el tamaño de los satélites

La energía es el límite de muchos proyectos espaciales, y el más ambicioso del momento son los centros de datos en órbita, la idea de poner chips de IA en el espacio para aprovechar el sol sin interrupciones. Google ya tiene un satélite de prueba funcionando, pero un centro de datos de verdad necesitaría paneles solares y radiadores de cientos de metros, imposibles de doblar dentro de un cohete. Si una impresora del tamaño de un ladrillo puede fabricar vigas de cualquier largo, el tamaño del satélite ya no dependería de la cofia, sino de cuánta resina lleve, y el costo por metro bajaría mientras más grande sea la estructura.

Hay que ver la noticia con cautela. Media viga, o un tercio de metro, está lejos de un producto comercial, y nadie ha probado todavía cómo se comporta esa resina tras años de sol, sombra y radiación: para eso, las cámaras de Replicator 2 medirán durante unos tres años cómo se dilata y se contrae la viga. Además, el primer intento falló y una impresora se descompuso, algo normal en un demostrador. Stojek lo resume así: «Replicator 2 es la primera prueba de que podemos simplemente construir el arreglo en el espacio, del tamaño que pida la misión».

El paso de este satélite de 13 kg a un arreglo de 5 kW en 2028 dirá si la idea escala. Si funciona, los satélites del futuro podrían despegar compactos y crecer en órbita, como una planta que se riega con resina, y la fabricación espacial dejaría de ser un experimento de laboratorio para convertirse en una forma de construir.

Fuente: TechCrunch; Payload; Orbital Matter; Aerospace America. Imagen de portada: Orbital Matter.