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El Tesla Roadster que «vuela» funciona con nitrógeno: segundos de empuje, horas de recarga y muchas críticas

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Los propulsores del nuevo Tesla Roadster, el deportivo que «vuela» a saltos, no funcionan con aire, como se dijo en la presentación, sino con nitrógeno a 10,000 psi, según Lars Moravy, jefe de ingeniería de vehículos de Tesla. Cada carga da para unos cinco segundos de empuje, y volver a llenar los depósitos lleva hoy de dos a siete horas en una estación especial. Esa proporción, y lo poco que ha aclarado Tesla sobre cómo se recargará, ha centrado las críticas.

Tesla presentó el Roadster el 15 de octubre en el campo de pruebas de SpaceX en McGregor (Texas), con una demostración en la que el coche, sin nadie dentro, saltaba por encima de otros vehículos y giraba en el aire gracias a propulsores de gas frío diseñados con SpaceX. Habrá tres versiones y, de momento, ninguna tiene precio. En los días siguientes, Moravy y el jefe de diseño, Franz von Holzhausen, dieron más detalles en entrevistas con Top Gear y con Hagerty, y ahí apareció el nitrógeno.

En resumen: los propulsores son un recurso de un solo uso, pensado para un arranque o un salto, que se vacía en segundos y se rellena en horas. El propio Musk había dicho en la presentación que el coche rellenaría sus depósitos con aire, sin necesidad de un propelente especial, y Tesla todavía no ha explicado cómo encajan las dos versiones.

Claves del sistema de nitrógeno

  • Nitrógeno, no aire. «El nitrógeno parecía un buen combustible», dijo Moravy a Hagerty. Va guardado en depósitos de fibra de carbono como los de los cohetes de SpaceX (COPV), a hasta 10,000 psi, unas 690 veces la presión atmosférica. Es un gas inerte: no arde, solo empuja al salir.
  • Dos tamaños de depósito. La versión Thrust lleva un depósito de 200 litros y cuatro toberas traseras que, según Tesla, dan más de 80 kilonewtons de empuje, pero no puede flotar. La Rocket añade otro de 400 litros en el sitio del pasajero, hasta 600 litros, y reparte diez propulsores por el contorno: es la única que salta y gira en el aire. La Performance no lleva propulsores, y ese espacio queda para el equipaje.
  • Unos segundos por carga. En la Thrust, el empuje dura unos cinco segundos, lo que cubre las dos terceras partes de una carrera de cuarto de milla. Moravy lo describió como algo de «una sola vez». Cuando el gas se acaba, el coche sigue funcionando con sus motores eléctricos, pero sin el empujón extra.
  • Horas para rellenarlo. El depósito de la Thrust tarda hoy de dos a seis horas conectado a un suministro externo de nitrógeno a alta presión, y el de 600 litros de la Rocket, de seis a siete horas. No es algo que se pueda hacer en casa. Tesla espera bajarlo a menos de media hora, sin fecha.
  • Nuestra cuenta: unos 7 segundos flotando, como mucho. Con las propiedades reales del nitrógeno a 10,000 psi y 20 °C, 200 litros son unos 100 kilos de gas, y 600 litros, unos 290. Al salir, el gas se expande, se enfría y pierde presión, así que en el mejor de los casos el depósito grande da un impulso total de unos 134 kilonewtons-segundo: podría empujar con 134 kilonewtons durante un segundo, o con menos fuerza durante más tiempo. Para sostener un coche de unas 2 toneladas hacen falta unos 20 kilonewtons, lo que deja alrededor de 7 segundos. Coincide con los 6.7 segundos que calculó el canal Engineering Explained. Y los 80 kilonewtons de la Thrust solo pueden ser un pico: a ese ritmo, su depósito se vaciaría en poco más de medio segundo.
  • Las dudas sobre el gas. Musk dijo en la presentación que el coche rellenaría sus depósitos con aire, y algunos medios siguen hablando de aire comprimido. La entrevista de Top Gear se grabó antes de la presentación, así que Moravy podría estar describiendo el sistema actual y Musk uno futuro. Tesla no lo ha aclarado.

La cuenta es nuestra, con datos de nitrógeno real (CoolProp), y supone un vaciado ideal sin pérdidas: los segundos reales serán menos. El peso de 2 toneladas es el que usa Engineering Explained; Tesla no lo ha publicado.

Un truco caro de repetir

La crítica más repetida no es técnica sino práctica. Tom Ford, presentador de Top Gear, llamó a los propulsores «bellamente inútiles» en la propia entrevista, y Carscoops los describe como «un truco de feria de un solo disparo»: incluso con la recarga de media hora que promete Tesla, cada salida al circuito obligaría a esperar junto a una estación de nitrógeno. El inversor Ross Gerber, accionista conocido de Tesla, preguntó en público para qué necesita flotar un coche. Y la propia Tesla reconoce que la Rocket, la única que salta, no está autorizada para circular por la vía pública.

Otras dudas apuntan a la demostración. El coche iba controlado a distancia, en un recinto cerrado de SpaceX y ante invitados, y Tesla dio las cifras sin cronómetro en pantalla. Carscoops pregunta si los coches del espectáculo llevaban la misma batería, los mismos depósitos y el mismo control que los de serie, y señala que Tesla ha dado velocidades punta distintas según el día. A eso se suman los riesgos de llevar cientos de litros de gas a 10,000 psi detrás de los asientos en caso de choque, y el desgaste de los ventiladores que pegan el coche al suelo. No todo es escepticismo: un análisis de Forbes plantea que el gas frío podría servir algún día como sistema de seguridad, porque empuja sin depender del agarre de las ruedas y funciona con cualquier clima.

Por ahora, el nitrógeno convierte los propulsores en lo que el propio Musk dijo en la presentación: no un coche que vuela, sino uno que salta. La producción está prevista para 2028, y antes de esa fecha Tesla tendrá que explicar cómo y dónde se recargará, y cuánto costará hacerlo.

Datos contrastados con TeslaNorth (entrevista de Hagerty), Torque News (Top Gear y Hagerty), Carscoops, Autoblog (cálculos de Engineering Explained), Glitchwire y Forbes. Portada: los propulsores del Roadster, imagen de prensa de Tesla publicada por Dezeen (recortada, con texto).

Fuente: InsideEVs, «The Tesla Roadster’s Thrusters Last Seconds. Refilling Takes Hours»