La NASA ha dado un paso más para dejar de tener su propia red de satélites de comunicaciones. El martes 20 de octubre, un Falcon 9 de SpaceX despegó de Cabo Cañaveral con la misión compartida Bandwagon-5 y dejó en órbita baja dos demostraciones que la agencia financia: la de Viasat, con la nave Maxwell que le ha construido Rocket Lab, y la de SES Space and Defense. En las próximas semanas, las dos intentarán hacer el trabajo que hasta ahora hacen los satélites TDRS de la NASA: recoger los datos de una nave en órbita y hacerlos llegar a tierra.
TDRS (Tracking and Data Relay Satellite) es la red con la que la NASA habla con buena parte de sus misiones cercanas a la Tierra desde 1983, de la Estación Espacial Internacional al telescopio Hubble. Son satélites en órbita alta que hacen de repetidores: una nave que pasa a unos cientos de kilómetros de altura no ve siempre una antena en tierra, pero sí ve casi siempre a un TDRS. En octubre de 2024 la NASA anunció que la flota no aceptaría misiones nuevas: las que ya la usan seguirán con ella hasta mediados de la década de 2030, y las siguientes tendrán que contratar el servicio a empresas privadas.
Para que esas empresas existan, la NASA repartió en 2022 $278.5 millones de USD entre seis compañías dentro de su Communications Services Project (CSP): Inmarsat, Kuiper (de Amazon), SES, SpaceX, Telesat y Viasat. Son acuerdos en los que cada empresa pone al menos tanto dinero como la agencia; la NASA calculó una inversión total de más de $1,500 millones de USD. Lo que acaba de despegar son dos de esas pruebas.
Claves de las dos demostraciones
- Viasat y Maxwell: Viasat probará servicios de retransmisión de alta y baja velocidad con Maxwell, una nave de demostración construida por Rocket Lab. Según la NASA, Viasat usará un sistema autónomo que decide por dónde mandar los datos entre Maxwell, sus satélites geoestacionarios y su red mundial de estaciones de tierra. En 2022 recibió $53.3 millones de USD del CSP.
- SES y dos órbitas a la vez: SES usará su constelación O3b mPOWER, en órbita media, para los datos de alta velocidad, y sus satélites geoestacionarios para los de baja velocidad, entre la nave de demostración y sus estaciones en tierra. Su contrato de 2022 fue de $28.96 millones de USD.
- Dos tipos de enlace: la NASA necesita los dos. Los de alta velocidad bajan grandes volúmenes, como datos científicos o vídeo en 4K; los de baja velocidad sirven para seguir la nave y enviarle órdenes básicas.
- Lo que se quiere demostrar: una conexión continua. Según Aerospace America, con TDRS hay cortes breves cuando una nave pasa de un satélite repetidor a otro; Skylar Cox, de Viasat, habla de una comunicación «siempre encendida» que empieza a ser una opción real.
- Calendario: el proyecto, que dirige el Glenn Research Center de la NASA en Cleveland, seguirá probando estas capacidades con la industria hasta 2027. La agencia quiere tener servicios comerciales validados para su red de comunicaciones cercana a la Tierra en 2031.
- Los otros cuatro: SpaceX ($69.95 millones de USD) y Kuiper ($67 millones de USD) proponían enlaces láser con sus constelaciones de órbita baja; Telesat ($30.65 millones de USD) e Inmarsat ($28.6 millones de USD), redes de radio en órbita geoestacionaria y baja.
Comprar el servicio en lugar de tener la red
La idea no es nueva para la NASA. Es la misma que aplicó a la carga y a los astronautas de la estación espacial: en vez de diseñar, construir y operar sus propios vehículos, paga a empresas para que lo hagan y se queda como cliente. Así lo explicó el responsable del proyecto, Eli Naffah, cuando se firmaron los acuerdos en 2022. Con las comunicaciones, la apuesta es que las redes que Viasat, SES y compañía ya explotan para otros clientes atiendan también a naves espaciales, y que a la agencia le salga más barato que mantener una flota propia.
El calendario aprieta. Los siete TDRS que siguen en servicio se irán retirando según el estado de cada uno, y la NASA no piensa sustituirlos. Las demostraciones del CSP debían terminar en 2025 y llegan con retraso, mientras las misiones nuevas ya no pueden apuntarse a TDRS. Si las pruebas de Viasat y SES salen bien, serán de las primeras naves de la NASA en enviar sus datos a casa por una red que no es de la NASA.
Más fuentes: NASA, acuerdos del Communications Services Project (2022), NASA, retirada de la flota TDRS (2024) y Aerospace America. Portada: concepto artístico de los servicios de retransmisión de SES para naves en órbita baja, imagen de SES Space and Defense publicada por la NASA.
Fuente: NASA, «Two NASA Commercial Satellite Communication Demonstrations Launch», 20 de octubre de 2026
