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Un bug de software dejó casi parados a los F1 en Sepang y la FIA escribió el parche en plena lluvia

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El 4 de octubre, la salida de un Gran Premio de Fórmula 1 (F1) se paró por un bug de software. Con lluvia torrencial en Sepang (Malasia), varios coches se quedaron casi parados en la vuelta de formación, entre ellos los dos de la primera fila. Mientras los equipos esperaban, los técnicos de la FIA escribieron un parche en el propio circuito, lo enviaron a todos los equipos y la carrera salió con el arreglo instalado. «Fue una solución improvisada y hecha con prisas», reconoció su director técnico.

La carrera se llamaba Gran Premio de Bahréin, aunque se corrió en Malasia: se canceló en abril por la guerra de Irán y se trasladó al circuito de Sepang manteniendo el nombre. Era la ronda 16 de 23 de un año con motores nuevos, en los que casi la mitad de la potencia es eléctrica. El software que reparte esa energía lo desarrolla la propia FIA con los equipos, los fabricantes de motores y Motion Applied, el proveedor de la centralita electrónica que llevan todos los coches.

Ese día, la lluvia retrasó la salida unos 40 minutos. Cuando por fin los coches salieron detrás del coche de seguridad, varios avanzaban a paso de peatón o se detenían, y se mostró la bandera roja. Max Verstappen y Lewis Hamilton, que salían primero y segundo, estaban entre los afectados. Sergio Pérez lo llamó «inaceptable» y Lando Norris, «simplemente horrible». Al final se corrió, y la ganó Verstappen.

Claves del fallo

  • Un modo especial para la lluvia. En mojado, el motor usa un modo en el que la parte eléctrica entrega como máximo 250 kW, en lugar de los 350 kW de seco. En algunos sectores del circuito esa potencia se recorta todavía más, y el motor eléctrico (el MGU-K) puede apagarse de golpe.
  • Demasiado despacio. Detrás del coche de seguridad, a muy pocas revoluciones, la presión del turbo bajaba y el motor eléctrico no podía compensarlo. En esa situación, un error del programa activaba un bloqueo de emergencia de 60 segundos, creado este año para que nadie apague el motor eléctrico a propósito para sacar ventaja. Ese bloqueo puede cortar también la potencia del motor de gasolina.
  • Nadie lo había visto. Según la FIA, la causa fue «una combinación sin precedentes» de bajo régimen, poco agarre, los ajustes de energía para lluvia y la forma en que Sepang está dividido en sectores. El fallo no apareció en las pruebas ni en las vueltas hasta la parrilla. El software se había probado a escala real en los entrenamientos libres de Bélgica y Países Bajos, pero este año apenas se ha corrido con lluvia.
  • Un parche en 20 minutos. El departamento técnico de la FIA tuvo listas las configuraciones corregidas a los cinco minutos de suspender la salida. El cambio quitaba el límite de 250 kW en los sectores afectados. Se envió a todos los equipos, que lo instalaron en sus motores antes de volver a salir; todo el proceso duró unos 20 minutos, según Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la FIA.
  • Lo que admite la FIA. «No conseguimos probar el software tanto como nos habría gustado», dijo Tombazis. «Cualquier bug es producto de un error. No fue un trabajo perfecto. Lo sentimos».
  • Lo que viene. Tras revisar el caso, la FIA mantendrá la configuración usada en Sepang para el Gran Premio de Singapur si vuelve a llover, publicará otra actualización del software de lluvia para el Gran Premio de Estados Unidos, el 25 de octubre, y reforzará las pruebas y la validación con una evaluación independiente y con el proveedor de la centralita.

Por qué importa

Es un caso de manual de lo que en cualquier empresa se llama «arreglar en producción»: un fallo que solo aparece en una combinación rara de condiciones, una corrección hecha con prisa y desplegada a todos a la vez con el reloj en contra, y la admisión de que faltaron pruebas. La diferencia es que aquí el sistema en producción era una parrilla entera de Fórmula 1 parada en la recta y una carrera vista por millones de personas. Con motores cada vez más eléctricos, buena parte del rendimiento de un coche depende ya del software que reparte la energía, y la FIA, que lo escribe, se juega su credibilidad en cada actualización. No es la primera vez que un programa sorprende en el peor momento: en nuestra lista de datos curiosos del desarrollo de software está la empresa que perdió $460 millones USD en 45 minutos por una actualización mal instalada, y el cohete Ariane 5 que explotó por reutilizar un programa pensado para otro cohete.

La FIA reaccionó rápido y la carrera se salvó, pero el episodio deja una lección conocida para cualquiera que programe: lo que no se prueba en las condiciones reales acaba probándose en directo. La próxima prueba de fuego será el 25 de octubre en Austin, con la nueva versión del software de lluvia.

Datos contrastados con la revisión de la FIA publicada por Sky Sports y la crónica de Autosport.

Fuente: The Race, «’Software bug’ that triggered F1’s Malaysia chaos explained»