Japón pagará hasta $21,000 millones de USD por dos fábricas de chips en Nueva York que operará GlobalFoundries

GlobalFoundries, uno de los mayores fabricantes de chips por encargo del mundo, construirá y operará dos nuevas fábricas en su campus de Malta, en el estado de Nueva York. El dinero lo pone Japón: hasta $21,000 millones de USD, dentro del acuerdo comercial que firmó con el gobierno de Donald Trump. La primera fábrica debería empezar a producir en 2029, y el gobierno estadounidense se quedará además con cerca del 4 % de la empresa.

GlobalFoundries nació en 2009 a partir de las fábricas de AMD y hoy la controla Mubadala, el fondo soberano de Abu Dabi. No compite con TSMC en los chips más avanzados: en 2018 dejó la carrera de los 7 nanómetros y se centró en chips para coches, comunicaciones, gestión de energía o defensa, que se hacen con procesos más maduros y que siguen siendo imprescindibles. Su planta más grande, la Fab 8, está en Malta, cerca de Albany, y funciona desde 2009. En 2024 ya había recibido una ayuda de la ley CHIPS de la etapa de Joe Biden para ampliar ese campus.

El acuerdo de ahora es distinto: lo paga otro país. En 2025, Japón se comprometió a invertir $550,000 millones de USD en Estados Unidos a cambio de que Washington bajara los aranceles a sus coches y a otros productos del 25 % al 15 %. Según Reuters, es Trump quien elige en qué proyectos se gasta ese dinero, y el de GlobalFoundries es uno de ellos.

Claves del acuerdo

  • Dos fábricas, unos $10,000 millones cada una. La primera es una fábrica de obleas de 300 mm, el tamaño estándar actual, y se empezará a construir a finales de 2026 en un terreno que ya tiene los permisos. La segunda se financiaría con otros unos $10,000 millones de USD; el comunicado no da fecha para ella y advierte de que los planes pueden cambiar si el dinero se retrasa.
  • Capacidad. Cada fábrica podrá producir unas 900,000 obleas de 300 mm al año cuando funcione a pleno rendimiento. La empresa no ha dicho qué tecnologías ni qué tamaño de transistor usarán.
  • Quién pone qué. Japón aporta el dinero y GlobalFoundries la tecnología, la experiencia y la operación. Según Reuters, las plantas serán de propiedad conjunta del gobierno estadounidense y de «intereses japoneses», y GlobalFoundries cobrará por construirlas, operarlas y licenciar su tecnología. Su director ejecutivo, Tim Breen, lo resume así: a GF la eligieron «porque unas fábricas de esta escala necesitan algo más que capital».
  • Un 4 % para el gobierno de EE. UU. En un acuerdo aparte, el Departamento de Comercio recibirá cerca del 4 % de GlobalFoundries. Con eso, según Breen, el gobierno tendrá alrededor del 7 % de la empresa. Es la misma fórmula que ya usó con Intel: ayudas a cambio de acciones.
  • Clientes. En el anuncio aparecen Apple, Renesas, Cirrus Logic, General Motors y Tokyo Electron, el fabricante japonés de maquinaria para chips. Según Reuters, Renesas y Apple serán de los primeros clientes, y Breen quiere dar prioridad a los de Estados Unidos y Japón.
  • Empleo y ayudas. La empresa calcula unos 27,000 empleos en la construcción y en los proveedores, y más de 1,000 puestos fijos en la fábrica. Además, $955 millones de USD de su ayuda de la ley CHIPS se dedicarán ahora a fotónica de silicio, chips de silicio-germanio y encapsulado avanzado, en Malta y en Burlington (Vermont).

Por qué importa

El acuerdo muestra un cambio de modelo: un aliado paga una fábrica de chips en suelo estadounidense a cambio de aranceles más bajos. Con la ley CHIPS, Estados Unidos ponía subvenciones para atraer a las empresas; ahora el dinero llega de otro país, el gobierno elige el proyecto y además se queda con acciones de la empresa que lo ejecuta. Para Japón es también una forma de colocar a sus proveedores: parte del dinero irá a fabricantes de equipos como Tokyo Electron.

Que el elegido sea GlobalFoundries y no un fabricante de chips de vanguardia también dice algo. Mientras la atención se la llevan los procesadores para inteligencia artificial, la escasez de 2021 dejó claro que los coches, las redes o los aparatos de defensa dependen de chips más sencillos, fabricados casi todos en Asia. Las dos fábricas de Malta apuntan a ese hueco. La primera no producirá hasta 2029, y la segunda depende de que llegue la segunda mitad del dinero.

Datos contrastados con el comunicado de GlobalFoundries presentado ante la SEC; la propiedad de las fábricas, los clientes y las condiciones del acuerdo entre Japón y EE. UU., de Reuters, y el destino de las ayudas anteriores, de AP. Portada: oblea de silicio, foto de Enrique Jiménez, Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0 (recortada, con el fondo ampliado y texto).

Fuente: GlobalFoundries, comunicado del 14 de octubre de 2026 (formulario 6-K de la SEC)